Una nueva investigación de la Universidad Johns Hopkins encendió las alertas sobre los riesgos de combinar alcohol con comestibles de cannabis, luego de concluir que esta mezcla puede afectar la capacidad para conducir más que el consumo de cualquiera de las dos sustancias por separado.
El estudio, publicado en la revista científica JAMA Network Open, también reveló que las pruebas de sobriedad utilizadas comúnmente por las autoridades podrían no detectar adecuadamente el deterioro causado por el cannabis, incluso cuando se consume junto con alcohol.
Los investigadores señalaron que los resultados representan una preocupación creciente en materia de seguridad vial, especialmente ante el aumento del consumo legal de productos derivados del cannabis en distintas regiones de Estados Unidos.
Austin Zamarripa, profesor adjunto de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins y autor principal del estudio, explicó que la combinación de ambas sustancias genera un impacto mayor al esperado.
“Los hallazgos sugieren que la interacción entre los comestibles de cannabis y el alcohol no es simplemente aditiva, sino que puede producir un efecto sinérgico que incrementa significativamente el deterioro de la conducción”, señaló el especialista.
Para realizar la investigación, científicos de Johns Hopkins Medicine trabajaron con 30 adultos sanos de entre 21 y 55 años, aunque 25 completaron todas las fases del experimento.
Los participantes asistieron a varias sesiones controladas en las que consumieron brownies con distintas dosis de THC —el principal compuesto psicoactivo del cannabis—, bebidas alcohólicas o placebos.
Las dosis de alcohol fueron ajustadas para alcanzar niveles de concentración de alcohol en aliento de 0.05% y 0.08%, este último considerado el límite legal de intoxicación en gran parte de Estados Unidos.
Durante cada sesión, los voluntarios realizaron pruebas en simuladores de conducción, evaluaciones cognitivas y psicomotoras, además de pruebas estándar de sobriedad similares a las utilizadas por agentes de tránsito.
Los resultados mostraron que quienes combinaron cannabis y alcohol presentaron mayores dificultades para conducir, tiempos de reacción más lentos y una percepción subjetiva de mayor intoxicación.
Sin embargo, los investigadores encontraron que las pruebas tradicionales de sobriedad no siempre detectaron el deterioro relacionado con el cannabis, particularmente cuando el alcohol se encontraba en niveles moderados.
Tory Spindle, investigadora principal del estudio y profesora asociada de psiquiatría en Johns Hopkins, destacó que este es uno de los primeros estudios controlados enfocados específicamente en el consumo simultáneo de alcohol y cannabis en forma comestible.
“Consumir dosis típicas de comestibles de cannabis junto con incluso pequeñas cantidades de alcohol puede generar un deterioro comparable o mayor al producido por el alcohol en el límite legal”, advirtió.
Los científicos señalaron que estos hallazgos podrían tener implicaciones importantes para las políticas públicas y las leyes relacionadas con conducción bajo efectos de sustancias.
También subrayaron la necesidad de desarrollar mejores métodos para detectar intoxicación por cannabis y de fortalecer las campañas de concientización sobre los riesgos de mezclar ambas sustancias.
El estudio ocurre en un contexto de creciente legalización del cannabis recreativo y medicinal en Estados Unidos, así como de un aumento en la popularidad de productos comestibles como brownies, gomitas y bebidas infusionadas con THC.
Fuentes:
• Johns Hopkins Medicine
• JAMA Network Open
• Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins


