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México y Canadá afinan estrategias por separado para la revisión del T-MEC; buscan proteger sus sectores clave

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entró en una etapa decisiva. Aunque el acuerdo sigue siendo trilateral, México y Canadá han optado por desarrollar estrategias de negociación diferenciadas frente a Estados Unidos, debido a que cada país enfrenta retos económicos y comerciales distintos. Esta dinámica ha sido analizada por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), que identifica las principales prioridades, fortalezas y vulnerabilidades de ambos socios comerciales.
En términos generales, la información difundida por el IMCO es consistente con los documentos de análisis publicados por el organismo, aunque debe entenderse como una evaluación técnica de los temas que probablemente dominarán la revisión del tratado y no como una agenda oficial de negociación de los gobiernos de México o Canadá.
México busca proteger su industria automotriz y reforzar la integración regional
De acuerdo con el IMCO, una de las principales prioridades de México será la discusión sobre las reglas de origen del sector automotriz, uno de los pilares del T-MEC. La intención es preservar la competitividad de las plantas instaladas en el país frente a las propuestas de Estados Unidos para endurecer el contenido regional de los vehículos y reducir la participación de componentes provenientes de terceros países, especialmente de China.
Otro tema que ocupará un lugar central será la seguridad económica y las inversiones chinas. Washington ha incrementado la presión para limitar la presencia de empresas e insumos chinos en sectores estratégicos de América del Norte, por lo que México deberá equilibrar su relación comercial con ambas potencias sin afectar el flujo de inversiones ni la integración de sus cadenas de suministro.
El tercer eje identificado por el IMCO relaciona migración y comercio. Aunque tradicionalmente ambos temas se negociaban por separado, en los últimos años Estados Unidos ha vinculado cada vez más la cooperación migratoria con la agenda comercial y de seguridad regional, convirtiéndolos en asuntos que podrían influir en las conversaciones del tratado.
Canadá concentra sus esfuerzos en proteger sectores estratégicos
Para Canadá, la agenda tiene un enfoque distinto. El IMCO señala que Ottawa buscará reducir las tensiones generadas por los aranceles estadounidenses al acero, aluminio y madera, industrias de gran importancia para su economía y que han enfrentado medidas comerciales durante los últimos años.
Asimismo, el gobierno canadiense pretende mantener las protecciones de su sector lácteo y agrícola, uno de los temas más sensibles en la relación con Estados Unidos, que desde hace varios años exige un mayor acceso a ese mercado.
Otro punto estratégico será fortalecer la cooperación en minerales críticos y cadenas de suministro, un sector que ha ganado relevancia por la transición hacia vehículos eléctricos, baterías y tecnologías de energía limpia. Canadá posee importantes reservas de litio, níquel, cobalto y otros minerales considerados esenciales para la industria del futuro.
Fortalezas y riesgos para México
El análisis del IMCO considera que la mayor fortaleza de México continúa siendo su integración manufacturera con Estados Unidos, especialmente en industrias como la automotriz, electrónica, aeroespacial y de dispositivos médicos.
Sin embargo, esa misma integración representa su principal vulnerabilidad. Más del 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino el mercado estadounidense, por lo que cualquier modificación al T-MEC o la imposición de nuevos aranceles tendría un impacto directo sobre la economía nacional.
El instituto también advierte que la presión de Estados Unidos para reducir la participación de China en las cadenas de suministro será uno de los factores que más condicionarán el margen de negociación de México durante esta revisión. Aun así, considera que el país mantiene una posición relativamente sólida gracias al fenómeno del nearshoring, que ha impulsado nuevas inversiones manufactureras en territorio mexicano.
Canadá llega con mayor estabilidad, pero menos margen de maniobra
En el caso canadiense, el IMCO identifica como principal fortaleza la disponibilidad de energía y minerales críticos, recursos que hoy son estratégicos para América del Norte.
No obstante, también enfrenta desafíos importantes, como las diferencias internas sobre la protección de algunos sectores agrícolas y la necesidad de mantener una relación comercial estable con Estados Unidos en medio de un entorno más proteccionista. Esto le otorga una posición relativamente estable, aunque con menor flexibilidad para realizar concesiones durante las negociaciones.
Una revisión que definirá el futuro del comercio regional
La revisión del T-MEC ocurre en un contexto de creciente competencia global, tensiones comerciales con China y políticas más proteccionistas impulsadas por Estados Unidos. Aunque el tratado permanece vigente hasta 2036, los tres países acordaron realizar revisiones anuales para evaluar su funcionamiento y discutir posibles ajustes, en lugar de extender automáticamente su vigencia por otros 16 años.
Para México, el reto será conservar las ventajas que le han permitido consolidarse como uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos sin perder competitividad frente a las nuevas reglas que podrían surgir. Para Canadá, el objetivo será proteger sus industrias estratégicas y preservar el acceso preferencial a uno de los mercados más importantes del mundo.
Más allá de las diferencias en sus agendas, ambos países coinciden en un objetivo común: mantener la estabilidad del T-MEC y evitar que las tensiones comerciales debiliten la integración económica de América del Norte, una región que continúa siendo una de las más importantes para el comercio global.