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Sheinbaum defiende a Dos Bocas ante crisis energética mundial y promete avanzar hacia mayor soberanía

La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la entrada en operación de la refinería Olmeca, en Dos Bocas, ha dado a México una mayor capacidad para enfrentar el encarecimiento de los combustibles y los problemas de suministro derivados de la crisis internacional. Sin embargo, el anuncio ocurre en un momento en el que el Gobierno también mantiene un fuerte respaldo financiero a Pemex y enfrenta el reto de reducir su deuda.
Durante su Segundo Informe de Gobierno, presentado el 1 de septiembre desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la estrategia energética basada en el fortalecimiento de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Al referirse directamente a la refinería Olmeca, conocida como Dos Bocas, Sheinbaum aseguró que su construcción ha permitido a México enfrentar con una mejor posición el aumento internacional en los precios de los combustibles y los problemas de abasto asociados al conflicto en Irán.
La afirmación forma parte de una estrategia más amplia de su administración: reducir la dependencia de las importaciones de combustibles y aumentar la capacidad de procesamiento dentro del país.
Según la versión estenográfica oficial del Segundo Informe, publicada por la Presidencia de la República, México cuenta actualmente con ocho instalaciones de refinación: las seis refinerías históricas, la refinería Olmeca y Deer Park, en Texas. (Gobierno de México)
Dos Bocas, pieza central de la estrategia
La presidenta insistió en que el objetivo de construir nuevas capacidades de refinación no era únicamente producir más gasolina, sino reducir la vulnerabilidad de México frente a las fluctuaciones internacionales.
Durante el informe, Sheinbaum señaló que Pemex produce 1.77 millones de barriles diarios de petróleo, mientras que la producción de gas natural ronda los 5 mil millones de pies cúbicos diarios. Añadió que el Sistema Nacional de Refinación procesa más de 1.5 millones de barriles de crudo al día. Estas cifras fueron presentadas por la Presidencia como parte del balance energético del Gobierno. (Gobierno de México)
La refinería Olmeca ha sido uno de los proyectos más polémicos del sector energético mexicano. Sus críticos cuestionaron su costo, el tiempo de construcción y la conveniencia de ampliar la capacidad de refinación en un contexto de transición energética.
Sheinbaum, en cambio, sostuvo que los acontecimientos recientes han reforzado el argumento de contar con mayor capacidad nacional para transformar el petróleo en combustibles.
La discusión de fondo, por tanto, no es solo sobre Dos Bocas: México busca decidir cuánto de su petróleo debe procesar dentro del país y cuánto combustible debe seguir comprando en el extranjero.
Pemex reporta una reducción de deuda
Otro de los datos destacados por la presidenta fue la situación financiera de Pemex.
Sheinbaum aseguró que la deuda de la empresa estatal se redujo en 20 mil millones de dólares, como parte de una estrategia financiera impulsada con apoyo de la Secretaría de Hacienda.
La cifra ha sido confirmada por el Gobierno, que ha destacado una reducción de alrededor del 20% respecto de los niveles de endeudamiento de años anteriores. En febrero, Pemex y la Presidencia informaron que la deuda financiera se había reducido y que la estrategia buscaba mejorar las condiciones financieras de la empresa. (Gobierno de México)
Sin embargo, la disminución no significa que los problemas financieros de Pemex hayan desaparecido.
Un análisis publicado por El País señala que la petrolera continúa enfrentando una fuerte presión financiera y que, pese al respaldo gubernamental, su deuda sigue representando un desafío para las finanzas públicas mexicanas. El diario reportó que el apoyo a Pemex continúa siendo una de las principales presiones sobre la política fiscal. (El País)
Esto convierte la estrategia energética en un tema de doble filo: el Gobierno destaca avances en refinación y producción, mientras mantiene el desafío de lograr que Pemex pueda operar con una mayor independencia financiera.
CFE prepara más capacidad eléctrica
En materia eléctrica, Sheinbaum anunció que al cierre del sexenio el Sistema Interconectado Nacional incorporará 32 mil megawatts adicionales de capacidad.
También afirmó que la participación de las energías renovables aumentará del 24% al 38%.
El plan incluye seis nuevas plantas de ciclo combinado con una capacidad conjunta cercana a 3 mil megawatts, además de la modernización y repotenciación de ocho centrales hidroeléctricas.
La presidenta también destacó que, mediante esquemas de inversión mixta, se aprobaron 38 proyectos de generación que aportarán 8 mil 25 megawatts de capacidad y más de 2 mil 500 megawatts de almacenamiento, con una inversión anunciada de 10 mil 600 millones de dólares. Los datos forman parte del balance energético presentado oficialmente durante el Segundo Informe. (Gobierno de México)
El esquema busca mantener la rectoría del Estado en el sector eléctrico, pero al mismo tiempo incorporar capital privado en nuevos proyectos de generación.
Más de 244 mil millones para modernizar las redes
Uno de los principales retos de la transición energética está en la infraestructura.
No basta con construir nuevas plantas solares, eólicas o de gas. También es necesario contar con líneas de transmisión y distribución capaces de transportar esa energía hasta los hogares y las empresas.
Por ello, Sheinbaum informó que la CFE puso en marcha un programa de inversión superior a 244 mil millones de pesos para ampliar y modernizar las redes eléctricas.
La presidenta también señaló que el Plan de Justicia Energética ha realizado 20 mil 377 obras de electrificación, en beneficio de más de 600 mil personas de 13 mil comunidades, con la meta de alcanzar una cobertura eléctrica de 99.9% para 2030. (Gobierno de México)
Entre las acciones mencionadas se encuentra la instalación de 5 mil paneles fotovoltaicos en viviendas de Mexicali, programa que el Gobierno prevé ampliar.
Tula y Salina Cruz, las siguientes piezas del plan
La estrategia no termina en Dos Bocas.
Sheinbaum informó que continúan los trabajos en las coquizadoras de las refinerías de Tula y Salina Cruz, proyectos que buscan transformar productos residuales en combustibles de mayor valor, como gasolina y diésel con menor contenido de azufre.
De acuerdo con el calendario anunciado, la modernización de Tula deberá concluir este año, mientras que la de Salina Cruz está prevista para el primer semestre de 2027. El Gobierno también ha planteado que estas inversiones forman parte de una estrategia para aumentar la producción de productos de mayor valor y reducir la generación de combustóleo. (Gobierno de México)
Además, la presidenta destacó la recuperación de la producción de fertilizantes dentro de Pemex, un sector que la administración considera estratégico para apoyar la producción agrícola.
¿México está más protegido ante una crisis de combustibles?
La afirmación de Sheinbaum de que Dos Bocas permitió enfrentar una crisis internacional debe entenderse dentro de un contexto más amplio.
La refinería por sí sola no elimina la exposición de México a los mercados internacionales del petróleo, pero una mayor capacidad para procesar crudo dentro del país sí puede reducir parte de la dependencia de las importaciones de productos refinados.
A esto se suman las ocho instalaciones de refinación que actualmente integran la estrategia de Pemex y el objetivo de aumentar la capacidad de procesamiento nacional. El propio Gobierno ha fijado como objetivo de su política energética producir alrededor de 1.8 millones de barriles diarios y fortalecer la capacidad nacional de suministro. (Gobierno de México)
El verdadero desafío será mantener esa infraestructura funcionando de manera eficiente y financieramente sostenible.
Por ahora, el Segundo Informe deja clara la apuesta de la administración de Claudia Sheinbaum: más capacidad de refinación, mayor generación eléctrica, una participación creciente de energías renovables y una menor dependencia del exterior.
La pregunta que seguirá abierta será si esa estrategia logra su objetivo más difícil: convertir la soberanía energética en una ventaja para los consumidores sin aumentar la presión sobre las finanzas públicas.