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¿A tu hijo le duele la panza antes de ir a la escuela? No siempre es un pretexto

El regreso a clases puede cambiar los horarios, la alimentación y hasta las visitas al baño. Para algunos niños, esos cambios se traducen en dolor de estómago justo antes de salir de casa. Y aunque a veces los adultos pueden pensar que se trata de una excusa para no ir a la escuela, el dolor puede ser completamente real.
El regreso a las rutinas escolares implica para muchos menores levantarse más temprano, modificar sus horarios de comida y enfrentarse nuevamente a exámenes, tareas, convivencia social o separación de sus padres. Todo eso puede influir en el organismo.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) señala que las molestias emocionales relacionadas con la escuela pueden manifestarse físicamente. Los dolores de estómago recurrentes son, de hecho, uno de los síntomas que pueden aparecer en algunos menores con ansiedad, especialmente cuando existe temor o preocupación por asistir a clases. (AAP)
El intestino también responde al estrés
El cerebro y el sistema digestivo mantienen una comunicación constante. Por eso, el estrés y la ansiedad pueden estar relacionados con los llamados trastornos de la interacción intestino-cerebro, que pueden provocar dolor abdominal real sin que necesariamente exista una enfermedad grave o una lesión visible.
Los pediatras Price T. Edwards y Patrick Reeves, en información publicada por HealthyChildren.org, explican que el dolor abdominal funcional puede ser recurrente y que los factores emocionales y psicológicos pueden influir en estos problemas. (HealthyChildren.org)
Esto ayuda a entender por qué un niño puede comenzar a quejarse de dolor de panza antes de un examen, el primer día en una nueva escuela o cuando debe separarse de sus padres.
Que el dolor esté relacionado con el estrés no significa que el niño esté fingiendo. El dolor es real, aunque el detonante sea emocional.
Otro problema común: aguantar las ganas de ir al baño
Una causa frecuente del dolor abdominal en niños es el estreñimiento, y la escuela puede influir directamente.
Algunos menores prefieren evitar los baños escolares porque les da vergüenza, sienten poca privacidad, no les gusta el estado de las instalaciones o simplemente no quieren interrumpir sus actividades.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK), muchos niños desarrollan estreñimiento porque retienen las heces para retrasar la evacuación. Entre las razones están la vergüenza de usar baños públicos, el temor a sentir dolor o el deseo de no interrumpir lo que están haciendo. (Instituto Nacional de Diabetes)
Cuando las heces permanecen demasiado tiempo en el intestino, el cuerpo absorbe más agua y estas pueden endurecerse, lo que provoca evacuaciones dolorosas y puede iniciar un círculo difícil de romper: el niño evita ir al baño porque le duele, y después le duele porque sigue evitando ir al baño. (HealthyChildren.org)
No todo dolor es estrés
Aunque la ansiedad y el estreñimiento son posibilidades comunes, sería un error atribuir automáticamente todos los dolores de estómago a los nervios.
La Academia Americana de Pediatría señala que el dolor abdominal infantil puede tener distintas causas, entre ellas estreñimiento, infecciones gastrointestinales, intolerancias alimentarias, problemas urinarios y otras enfermedades. (HealthyChildren.org)
Por eso, también conviene evitar utilizar el término “colitis” como explicación general para cualquier dolor de estómago. Tener gases, inflamación o cambios en las evacuaciones no significa necesariamente que un niño padezca una enfermedad inflamatoria intestinal como la colitis ulcerosa.
¿Qué pueden hacer los padres?
Lo primero es escuchar al menor sin ridiculizar ni minimizar lo que siente. Puede ser útil preguntar qué ocurre en la escuela, cómo se siente al regresar a clases y si existe alguna situación específica que le preocupa.
También conviene observar sus hábitos: cuánta agua toma, qué come, con qué frecuencia evacúa y si evita utilizar el baño. La AAP y el NIDDK recomiendan prestar atención a cambios persistentes en las evacuaciones y buscar orientación médica antes de iniciar tratamientos por cuenta propia. (HealthyChildren.org)
Si se sospecha que la escuela está generando ansiedad, hablar con el niño y, cuando sea necesario, con los maestros u otros adultos de confianza puede ayudar a identificar qué está ocurriendo.
Cuándo hay que consultar a un médico
Hay señales que no deben ignorarse. El NIDDK recomienda buscar atención médica cuando el dolor es constante o el problema persiste, especialmente si se acompaña de sangre en las heces, vómito, distensión abdominal importante o pérdida de peso. (Instituto Nacional de Diabetes)
También deben ser valorados los dolores abdominales recurrentes que afectan la alimentación, el sueño, el crecimiento o la asistencia a clases. (HealthyChildren.org)
Al final, la frase “me duele la panza y no quiero ir a la escuela” puede tener muchas explicaciones. Algunas son físicas y otras están relacionadas con el estrés de una nueva rutina. Pero antes de asumir que es un simple pretexto, vale la pena escuchar.
A veces, entender por qué le duele el estómago puede comenzar con una pregunta mucho más sencilla: “¿Cómo te estás sintiendo en la escuela?”