México se ha convertido en un mercado indispensable para los productores agrícolas de Estados Unidos. Tan importante es la relación que el embajador estadounidense en nuestro país, Ronald Johnson, aseguró que Washington no solamente quiere conservar ese mercado, sino hacerlo crecer.
La declaración ocurrió después de una reunión del diplomático con representantes del U.S. Soybean Export Council, encuentro en el que se analizaron nuevas oportunidades para agricultores y productores de ambos países. Johnson destacó que durante 2025 las exportaciones estadounidenses de soya hacia México superaron los 3 mil millones de dólares. (Fuente: Embajada de Estados Unidos en México, declaración difundida por Ronald Johnson; Infobae).
Pero la importancia de México para el campo estadounidense va mucho más allá de la soya.
México es el principal destino del agro estadounidense
Los datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirman la afirmación del embajador: México fue en 2025 el principal mercado para las exportaciones agrícolas estadounidenses, con compras por aproximadamente 30 mil 600 millones de dólares, equivalentes a cerca de 18% de todas las exportaciones agrícolas de Estados Unidos.
Canadá ocupó el segundo lugar, con 28 mil 200 millones de dólares, mientras que la Unión Europea y Japón completaron los principales destinos. (Fuente: USDA, Economic Research Service).
Además, el comercio agrícola entre ambos países alcanzó aproximadamente 74 mil 500 millones de dólares en 2025, considerando las exportaciones e importaciones de productos agropecuarios. Con ello, México también se convirtió en el principal socio comercial agrícola de Estados Unidos, por encima de Canadá. (Fuente: USDA, Economic Research Service).
La cifra ayuda a entender por qué cualquier cambio en las reglas comerciales entre México y Estados Unidos puede tener consecuencias importantes para agricultores, ganaderos, empresas procesadoras y consumidores de los dos lados de la frontera.
Maíz, soya, carne y lácteos, entre los productos clave
¿Qué compra México a Estados Unidos?
Una parte importante de esas importaciones está relacionada con productos que México necesita para alimentar a su población y sostener su propia industria agroalimentaria.
De acuerdo con el USDA, 74.9% de las exportaciones agrícolas estadounidenses hacia México correspondieron en 2025 a granos, oleaginosas, carne y productos relacionados. Entre los principales productos se encuentran maíz, soya, carne de cerdo, lácteos y productos avícolas.
El maíz tiene un peso particularmente importante. México no produce suficiente cantidad de determinados granos y oleaginosas para cubrir toda su demanda, por lo que importa grandes volúmenes que posteriormente son utilizados para producir alimentos, aceites, carne y otros productos destinados al mercado nacional. (Fuente: USDA).
Esto significa que la relación agrícola entre los dos países no solamente se refleja en las estadísticas de comercio exterior. También termina llegando a la mesa de los consumidores.
Estados Unidos también depende de México
La relación, sin embargo, no es de un solo lado.
Mientras México compra grandes cantidades de granos, carne y otros productos agrícolas estadounidenses, Estados Unidos depende de México para abastecerse de frutas, verduras y otros alimentos.
En 2025, México fue el principal proveedor de productos agrícolas importados por Estados Unidos, con ventas por alrededor de 43 mil 800 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 21% de las importaciones agrícolas estadounidenses. (Fuente: USDA).
Esto convierte a la relación agrícola en una cadena profundamente integrada: productos mexicanos llegan a los consumidores estadounidenses mientras granos y materias primas estadounidenses alimentan a consumidores y productores mexicanos.
Una relación que creció con el T-MEC
El comercio agrícola actual es resultado de décadas de integración económica entre ambos países.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), vigente desde julio de 2020, sustituyó al TLCAN y mantiene el marco comercial que permite una importante circulación de productos agrícolas dentro de América del Norte. (Fuente: Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, USTR).
De acuerdo con el USDA, las exportaciones agrícolas estadounidenses hacia México crecieron a una tasa promedio anual de 7.9% entre 2019 y 2025, mientras que las importaciones agrícolas estadounidenses provenientes de México crecieron 6.4% anual durante ese periodo.
La cercanía geográfica también juega a favor. Para muchos productos agrícolas, cruzar la frontera entre México y Estados Unidos resulta más rápido y competitivo que traerlos desde mercados ubicados a miles de kilómetros.
Washington quiere que el mercado mexicano siga creciendo
Ese es precisamente el mensaje que lanzó Ronald Johnson.
El embajador afirmó que el Gobierno estadounidense trabaja para ampliar las exportaciones agrícolas de su país, fortalecer las cadenas de suministro integradas y generar mayor prosperidad en ambos lados de la frontera. (Fuente: declaración de Ronald Johnson, difundida el 20 de agosto de 2026).
El interés es comprensible: solamente las ventas agrícolas estadounidenses a México representaron 30.6 mil millones de dólares en 2025. Para los productores estadounidenses, México es un mercado cercano, grande y con una demanda que continúa creciendo en distintos segmentos. (Fuente: USDA).
Pero la relación también enfrenta tensiones
El enorme volumen comercial no significa que la relación esté libre de problemas.
En las últimas semanas, por ejemplo, México ha enfrentado una disputa con productores estadounidenses de fresa, luego de que el Departamento de Comercio de Estados Unidos emitiera una determinación preliminar sobre posibles prácticas de dumping de productores mexicanos.
Reuters reportó que la investigación podría afectar a alrededor de 5 mil productores mexicanos y unos 151 mil empleos relacionados, mientras que la decisión definitiva de la Comisión de Comercio Internacional estadounidense está prevista para 2027. (Fuente: Reuters).
El episodio demuestra que, aun cuando existe una enorme integración comercial, ambos países continúan defendiendo los intereses de sus propios productores.
El campo es uno de los pilares de la relación bilateral
Más allá de las declaraciones diplomáticas, las cifras muestran algo difícil de ignorar: México y Estados Unidos necesitan mutuamente sus mercados agrícolas.
Para los agricultores estadounidenses, México representa el principal destino de sus exportaciones. Para México, Estados Unidos es también su principal socio agrícola y una fuente fundamental de granos, oleaginosas, carne y otros insumos.
La relación, por tanto, no se reduce a quién vende más o quién tiene el mayor superávit. Se trata de una cadena productiva que cruza la frontera todos los días y que termina impactando desde el ingreso de un agricultor hasta el precio de los alimentos que llegan a las familias.
Con la revisión del T-MEC acercándose, el comercio agroalimentario será uno de los temas que ambos gobiernos tendrán que cuidar con especial atención. Y el mensaje de Washington parece claro: Estados Unidos quiere seguir vendiendo al mercado mexicano y, sobre todo, quiere vender más.


