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Braskem Idesa se acoge al Capítulo 11 y busca reestructurar más de 920 millones de dólares

La crisis financiera que golpeó durante meses a Braskem Idesa finalmente llegó a los tribunales. La empresa petroquímica que opera el complejo Etileno XXI en Veracruz solicitó protección bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos, como parte de un acuerdo con acreedores y accionistas que busca reducir su deuda en más de 920 millones de dólares.
El procedimiento fue presentado ante el Tribunal de Quiebras de Estados Unidos para el Distrito Sur de Texas. Sin embargo, hablar de “quiebra” no significa que la empresa haya dejado de operar o que sus plantas hayan cerrado. El Capítulo 11 es un mecanismo de reorganización que permite a una compañía continuar sus actividades mientras negocia y reestructura sus obligaciones financieras. Braskem Idesa aseguró que sus operaciones continuarán con normalidad. (Fuente: Braskem Idesa y Reuters).
Una deuda de 2 mil 500 millones de dólares
El problema central de la compañía está en el tamaño de sus obligaciones financieras. Antes de iniciar el proceso, Braskem Idesa tenía alrededor de 2 mil 500 millones de dólares de deuda sénior.
El acuerdo alcanzado con sus principales acreedores contempla reducir esa cantidad hasta aproximadamente mil 600 millones de dólares, además de incorporar nuevo capital. La empresa espera completar el proceso de reorganización en un plazo de entre 60 y 90 días. (Fuente: Braskem Idesa; Reuters).
Como parte de la operación, Braskem aportará 476 millones de dólares y conservará el control mayoritario de la empresa reorganizada. Grupo Idesa permanecerá como el principal accionista minoritario. (Fuente: Braskem Idesa).
La compañía también busca obtener financiamiento para deudores en posesión —conocido como DIP financing— que le permita mantener liquidez mientras avanza el procedimiento judicial.
El problema no apareció de un día para otro
La situación financiera de Braskem Idesa es consecuencia de varios factores que se fueron acumulando.
Uno de los más importantes ha sido la falta de suministro suficiente de etano, materia prima indispensable para producir etileno y posteriormente polietileno. El complejo Etileno XXI fue diseñado alrededor de un suministro de etano de largo plazo proveniente de Pemex, pero en los últimos años la disponibilidad del insumo se ha convertido en uno de los principales obstáculos para que la planta opere a plena capacidad. (Fuente: El Economista y documentos financieros de Braskem).
A esto se sumó una prolongada etapa de debilidad en el mercado mundial de productos petroquímicos. La caída de los márgenes del polietileno, junto con una menor utilización de la planta, redujo la generación de efectivo de la compañía y complicó el cumplimiento de sus obligaciones financieras. (Fuente: Braskem Idesa y análisis sectoriales).
Etileno XXI, una inversión estratégica para México
El complejo que está en el centro de esta crisis es Etileno XXI, ubicado en la zona de Nanchital, Veracruz.
El proyecto comenzó a operar en 2016 después de una inversión cercana a 5 mil 200 millones de dólares. Braskem Idesa señala que el complejo tiene capacidad para producir aproximadamente 1.05 millones de toneladas anuales de polietileno, utilizado posteriormente en la fabricación de una enorme variedad de productos plásticos. (Fuente: Braskem Idesa).
El polietileno está presente en envases, empaques, tuberías, productos industriales y numerosos artículos de consumo cotidiano. Por ello, la importancia de la planta va más allá de la situación financiera de sus accionistas: forma parte de una cadena industrial relevante para México.
¿Y qué tiene que ver Carlos Slim?
Aquí conviene hacer una precisión.
Braskem Idesa no es propiedad directa de Carlos Slim. La empresa está controlada en un 75% por la brasileña Braskem, mientras que Grupo Idesa posee 25%. (Fuente: Braskem Idesa).
La relación con Slim aparece a través de Grupo Financiero Inbursa, que adquirió el control de Grupo Idesa en 2023 mediante una capitalización de pasivos. Posteriormente, Inbursa tomó la participación que Idesa tenía en Braskem Idesa. De acuerdo con información corporativa y reportes financieros, las subsidiarias de Inbursa llegaron a controlar alrededor de 94% de Grupo Idesa, mientras que Idesa mantiene el 25% de Braskem Idesa. (Fuentes: Grupo Financiero Inbursa y reportes empresariales).
Además, documentos financieros muestran que Inbursa mantiene exposición crediticia con Grupo Idesa y Braskem Idesa, por lo que la reestructuración tiene relevancia para el grupo financiero ligado a Slim. (Fuente: Grupo Financiero Inbursa).
Los bonos también entraron en problemas
La falta de liquidez llegó al punto de que Braskem Idesa incumplió pagos de intereses relacionados con bonos denominados en dólares.
Documentos financieros presentados por Braskem señalan que la empresa dejó de pagar intereses de determinados bonos con vencimientos en 2029 y 2032, mientras negociaba con sus acreedores una reestructuración. (Fuente: Braskem S.A., SEC).
El objetivo del Capítulo 11 es precisamente evitar que estos problemas de liquidez terminen provocando una interrupción desordenada de las operaciones y, al mismo tiempo, dar a la empresa espacio para reorganizar sus obligaciones.
La planta no cerrará por el proceso
Uno de los puntos que más interesa a trabajadores, proveedores y clientes es qué ocurrirá con la operación cotidiana.
La empresa ha sido clara: el proceso de Capítulo 11 es financiero y no implica el cierre de Etileno XXI. Braskem Idesa informó que continuará pagando salarios y prestaciones a sus trabajadores, así como las obligaciones con proveedores comerciales y otros acreedores conforme a las autorizaciones del tribunal. (Fuente: Braskem Idesa y Reuters).
Esto significa que, al menos por ahora, el objetivo es reorganizar las finanzas mientras la producción continúa.
El problema también alcanza a Braskem
La crisis no se limita a la operación mexicana.
La brasileña Braskem, accionista mayoritaria de Braskem Idesa, enfrenta también una situación financiera complicada. La empresa mantiene una deuda superior a 10 mil millones de dólares y ha estado negociando con sus acreedores una posible reestructuración de sus propias obligaciones. (Fuente: Reuters).
Esto convierte el caso mexicano en una pieza importante dentro de un problema financiero más amplio que atraviesa uno de los principales grupos petroquímicos de América Latina.
El reto ahora es recuperar la operación y el flujo de efectivo
La entrada al Capítulo 11 no representa el final de Braskem Idesa. De hecho, el propósito del proceso es prácticamente el contrario: darle tiempo y herramientas para reorganizarse y continuar operando.
El acuerdo contempla reducir significativamente su deuda, inyectar nuevo capital y modificar su estructura financiera. Pero el problema de fondo seguirá siendo operativo: conseguir suficiente materia prima, elevar la utilización de Etileno XXI y recuperar márgenes en un mercado petroquímico que ha atravesado varios años difíciles.
Para México, el desenlace será relevante porque Etileno XXI es uno de los principales complejos petroquímicos del país y su producción ayuda a reducir la necesidad de importar polietileno.
Por ahora, Braskem Idesa tiene una ventana de entre 60 y 90 días para completar la reorganización. La apuesta es que el proceso judicial no sea el punto final de la empresa, sino el mecanismo para darle una segunda oportunidad financiera.
Fuentes consultadas: Braskem Idesa; Braskem S.A.; Tribunal de Quiebras de Estados Unidos para el Distrito Sur de Texas; Reuters; Secretaría de la SEC; El Economista; Grupo Financiero Inbursa.