La economía mexicana enfrenta un panorama más desafiante de lo previsto para 2026. BBVA Research redujo su pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 1.8 a 1.2 por ciento, al considerar que la actividad económica muestra señales de debilitamiento derivadas de una menor inversión, una desaceleración del consumo y un entorno de incertidumbre que continúa afectando las decisiones empresariales.
De acuerdo con el informe “Situación México”, elaborado por el área de estudios económicos de BBVA, el desempeño de la economía nacional refleja comportamientos distintos entre sus principales motores de crecimiento. Mientras la demanda interna pierde dinamismo, el sector exportador mantiene cierta estabilidad gracias a la integración comercial con Estados Unidos.
La economista principal de BBVA Research México, Saidé Salazar, explicó que actualmente el país avanza a “tres velocidades”. Por un lado, el consumo de los hogares y la inversión privada muestran una clara desaceleración; por otro, las exportaciones manufactureras mantienen una evolución más favorable; y finalmente, las finanzas públicas enfrentan un margen de maniobra limitado para responder a posibles choques económicos.
El ajuste de expectativas ocurre en un contexto donde diversos indicadores han comenzado a mostrar señales de enfriamiento. Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que la inversión fija bruta acumula varios trimestres consecutivos de contracción, mientras que el consumo privado ha perdido fuerza frente a años anteriores, afectado por una menor creación de empleo formal y un entorno de mayor cautela entre consumidores y empresas.
Otro factor que influye en las nuevas previsiones es el clima de incertidumbre que rodea a la economía mexicana. BBVA identifica tres elementos principales que están condicionando las decisiones de inversión: los cambios en la política comercial de Estados Unidos, la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y las dudas relacionadas con el entorno regulatorio e institucional dentro del país.
A ello se suma la presión generada por los costos energéticos. Aunque la inflación ha mostrado una trayectoria más estable que en años anteriores, los aumentos en algunos energéticos continúan representando un riesgo para empresas y consumidores.
En materia de precios, BBVA estima que la inflación general cerrará 2026 en 4.1 por ciento, todavía por encima del objetivo permanente del Banco de México, fijado en 3 por ciento. La inflación subyacente, que excluye productos con alta volatilidad, terminaría el año en 3.9 por ciento.
Las perspectivas de crecimiento de BBVA coinciden con una tendencia observada entre diversos organismos financieros. En los últimos meses, instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y varios grupos financieros han ajustado sus pronósticos para México ante la desaceleración de la actividad económica global y el incremento de los riesgos comerciales en Norteamérica.
Pese al recorte, BBVA descarta por ahora un escenario de recesión y considera que la economía seguirá creciendo durante el año, aunque a un ritmo considerablemente menor al estimado meses atrás. Los especialistas señalan que la evolución de las negociaciones comerciales con Estados Unidos, la recuperación de la inversión privada y el comportamiento del consumo serán factores clave para determinar si la actividad económica logra recuperar impulso durante la segunda mitad de 2026.
Fuentes: BBVA Research México, informe “Situación México” (junio de 2026); Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); Banco de México; Fondo Monetario Internacional (FMI); Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE


