En la otra versión, hablaremos del Festival Mundial de Salsa 2026 calienta motores desde el 29 de mayo en Cali con actividades culturales, baile y una fuerte conexión con Puerto Rico. Crónica sobre el ambiente que ya transforma la ciudad.
Seis Grados, Santiago de Cali, Colombia. Uno cree que el Festival Mundial de Salsa empieza cuando abren oficialmente los escenarios, este año del 24 al 27 de septiembre 2026, con inscripciones desde el mes de Julio 2026, pero en Cali eso es pura mentira. Alli la fiesta arranca antes, cuando la ciudad empieza a sonar distinto, cuando en cualquier esquina alguien está “marcando pasos” y cuando el taxista ya le pregunta a uno: “¿y usted sí sabe bailar o vino a mirar?”.
Este año el encendido de motores será el 29 de mayo en la carpa delirio. Un show que fusiona la salsa y el circo, donde habrán varios participantes oficiales del festival mundial de la salsa, pero aparte de esto, realmente todos los viernes se vive un mini mundial de la salsa, pero en la calle, de forma natural, una especie de evento que simplemente sucede, y es que miles de caleños y extranjeros bailan en la calle sin importar con quien, bailan, tocan instrumentos y viven el son de los timbales, yo pienso que sinceramente, ahí es donde está la magia. Porque todavía no han llegado todas las cámaras ni el caos bonito del festival, pero ya se siente esa energía que vuelve a Cali una sola pista de baile, con encuentros culturales, exhibiciones de academias, música en vivo y actividades de integración entre bailarines nacionales e internacionales que empiezan a mover la ciudad desde temprano.
Cali y Puerto Rico,
Algo muy interesante de esta edición, es la alianza fuerte con Puerto Rico, especialmente con ciudades como Ponce y San Juan, dos lugares donde la salsa no es solamente música sino identidad y viven la salsa como Cali lo hace. Y eso se va a notar. No es casualidad que Cali siga mirando al Caribe para reencontrarse con la raíz de todo este cuento. Puerto Rico llega no solo con artistas y delegaciones, sino con esa manera sabrosa de vivir la salsa sin tanto protocolo.
Debo confesar un pecado grande que llevo en mi cuerpo… y es que como colombiano, no se bailar salsa… o al menos no como quisiera, (en mi defensa, no soy de Cali, soy de Bogotá) pero si que puedo decir que a mí, me gusta más ese momento espontáneo de la alegría de la salsa en la calle y bailarla con esa naturalidad, y allí, en la calle, no importa que tantos giros o pasos artísticos sepas dar, lo importante es mover el esqueleto con alegría y mi amigo Luis Polo Roa puede dar fe de ello.
La calle del Sabor
La actividad en la “calle del sabor” no es un evento institucional, simplemente ocurre todos los viernes, y no solo previo al festival de Salsa. Y es que cuando uno se sienta en una cafetería del centro y escucha a turistas hablando en inglés, francés o portugués preguntando dónde queda la próxima rumba. Porque sí, la llegada de visitantes internacionales a Cali, vienen atraídos por lo mismo: entender por qué Cali no escucha salsa… Cali respira salsa. Y hablando del Festival Mundial de Salsa , este mismo se ha convertido en uno de esos eventos culturales más importantes de la ciudad y cada año mueve miles de viajeros, bailarines y curiosos de todo el mundo.
Y aunque muchos creen que esto es solamente un show para turistas, la verdad es otra. El festival termina siendo una especie de espejo para los caleños. Les recuerda que esta ciudad tiene problemas, claro, pero también tiene algo que pocas ciudades conservan: alegría callejera real.
El 29 de mayo no será la inauguración oficial, pero para muchos ahí empieza lo bueno. Ahí empieza esa sensación rara de caminar por Cali y sentir que cualquier esquina puede terminar en una descarga de timbales, y eso que no he hablado de la feria de Cali, eso, es cuento aparte que merece un reportaje completo, honestamente, pocas ciudades en Latinoamérica pueden darse ese lujo.
PorJohn Acosta Vox
Nota Proporcionada por: 6Grados Conexión Turística


