La vigésima edición del encuentro gastronómico marca el relanzamiento de una plataforma cultural que busca fortalecer la cooperación culinaria, académica y patrimonial entre ambos países.
Con veinte años de historia y en el marco del Bicentenario de las relaciones diplomáticas entre México y Francia, el Festival Franco-Mexicano de Gastronomía abrió oficialmente una nueva etapa de desarrollo, consolidándose como uno de los principales espacios de intercambio cultural y gastronómico entre ambas naciones.
Fundado en 2004 en Acapulco por Karim Gilles Djellit, el festival celebra en 2026 dos décadas de cooperación franco-mexicana a través de la cocina, la formación profesional y la preservación del patrimonio culinario.
Bajo el lema “Veinte años de gastronomía. Doscientos años de amistad. Un solo futuro”, la vigésima edición del festival representa un relanzamiento estratégico del proyecto, ahora impulsado desde la Ciudad de México con una visión más internacional, especializada y orientada hacia las nuevas generaciones.
Un festival que evolucionó de Acapulco hacia una plataforma internacional
Durante la ceremonia inaugural, Karim Gilles Djellit destacó que esta nueva fase no significa una ruptura con Acapulco ni con Guerrero, territorios profundamente ligados a la identidad histórica del festival, sino una evolución natural hacia una mayor proyección nacional e internacional.
“Entramos en una nueva etapa, más gastronómica, más internacional y más orientada hacia las nuevas generaciones”, afirmó. El fundador recordó que el objetivo original del festival fue utilizar la gastronomía como un instrumento de encuentro entre culturas, y aseguró que esa misión continúa vigente veinte años después.
La edición 2026 adquiere además una relevancia especial por coincidir con el Bicentenario de las relaciones diplomáticas entre México y Francia, iniciadas en 1826, contexto que otorga al encuentro una dimensión cultural y diplomática de trascendencia.
Gastronomía, patrimonio e identidad cultural
Uno de los mensajes centrales del festival fue la defensa de la gastronomía como patrimonio cultural y herramienta de preservación de la memoria colectiva.
La directora académica del Colegio Superior de Gastronomía, Zulma Zumaya de la Fuente, recordó que tanto la cocina mexicana como la francesa fueron reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010.
La académica subrayó que estos reconocimientos internacionales representan mucho más que el valor culinario de ambas tradiciones gastronómicas.
“No exaltan únicamente recetas o platillos; dignifican la memoria de los pueblos, el trabajo de generaciones enteras y la capacidad humana de transformar los alimentos en cultura, identidad y belleza”, expresó.
Asimismo, resaltó que eventos como el Festival Franco-Mexicano de Gastronomía funcionan como espacios de preservación cultural, donde las nuevas generaciones comprenden que cocinar también significa transmitir historia, sensibilidad y humanidad.
El papel de las nuevas generaciones en la cooperación franco-mexicana
El relanzamiento del festival coloca en el centro la formación de jóvenes talentos culinarios, eje fundamental del XII Concurso del Joven Chef Mexicano, presidido por Stéphane Thomas.
El chef francés, también presidente de la delegación mexicana de la Academia Culinaria de Francia, destacó el talento y creatividad de los estudiantes participantes, así como el alto nivel técnico alcanzado por las nuevas generaciones de cocineros mexicanos.
La competencia culinaria se convirtió en uno de los pilares del relanzamiento del festival, reforzando la vocación académica y formativa del proyecto. El ganador del certamen recibió un viaje gastronómico a Francia, símbolo del compromiso del festival con los intercambios profesionales y la cooperación culinaria bilateral.
Guerrero mantiene su presencia en el corazón del festival
Aunque la nueva etapa del festival inicia desde la Ciudad de México, Guerrero mantiene un papel central dentro del proyecto cultural franco-mexicano.
La participación de la asociación “Las Guardianas de la Gastronomía de Guerrero”, encabezada por Patricia Acevedo, reafirmó el vínculo histórico entre el festival y el estado donde nació hace dos décadas.
La XIV edición de la “Noche de Sabores” reunió a cocineras tradicionales guerrerenses, chefs franceses y estudiantes mexicanos en un encuentro culinario que puso en valor las cocinas regionales mexicanas y el diálogo con las técnicas francesas.
Karim Gilles Djellit reconoció el esfuerzo de las cocineras tradicionales por preservar recetas, ingredientes y saberes ancestrales, destacando que la gastronomía tradicional representa un patrimonio vivo indispensable para la identidad cultural de México.
Una nueva plataforma franco-mexicana hacia 2027
La incorporación de la chef Elizabeth Baliño Gaxiola como vicepresidenta del festival marca también una reorganización estratégica orientada a fortalecer la proyección internacional del encuentro.
De acuerdo con los organizadores, el objetivo es consolidar una plataforma franco-mexicana única que articule patrimonio culinario, alta gastronomía, cooperación cultural, formación académica y diplomacia gastronómica.
Con la mirada puesta hacia 2027 y futuros proyectos internacionales, el festival buscará ampliar alianzas con instituciones, patrocinadores y organismos culturales tanto en México como en Francia.
En un contexto global donde la gastronomía se ha convertido en un poderoso vehículo de identidad y diplomacia cultural, el Festival Franco-Mexicano de Gastronomía apuesta por fortalecer una relación bilateral que, doscientos años después del inicio de sus vínculos diplomáticos, sigue encontrando en la cocina un lenguaje común.
Nota proporcionada por: Conexión Turística
Por Víctor Hugo Rubio


