El pago de pensiones continúa consolidándose como una de las mayores presiones para las finanzas públicas de México. Durante los primeros seis meses de 2026, el Gobierno federal destinó 1.13 billones de pesos al cumplimiento de obligaciones pensionarias, una cifra que no solo representa un crecimiento real de 5.28% respecto al mismo periodo del año pasado, sino que también equivale a 34% del gasto programable ejercido entre enero y junio. Así lo revelan los Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
En otras palabras, uno de cada tres pesos que el Gobierno destinó al funcionamiento de la administración pública, programas sociales, salud, educación, infraestructura y demás servicios durante el primer semestre del año se utilizó para cubrir el pago de pensiones.
Un gasto que sigue creciendo
Las cifras de Hacienda muestran que el gasto pensionario mantiene una tendencia ascendente. De hecho, 2026 es el tercer año consecutivo en que el desembolso supera el billón de pesos durante la primera mitad del año, reflejo del envejecimiento de la población, el aumento en el número de jubilados y los compromisos adquiridos por el Estado con distintos sistemas de retiro.
Del monto total ejercido:
• 831 mil 735 millones de pesos correspondieron a pensiones contributivas, es decir, aquellas derivadas de las aportaciones realizadas por los trabajadores durante su vida laboral.
• 298 mil 788 millones de pesos se destinaron a pensiones no contributivas, entre las que destacan la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores y la Pensión Mujeres Bienestar, financiadas directamente con recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación.
El costo equivale al 38% de la recaudación tributaria
La magnitud del gasto también se refleja cuando se compara con los ingresos del Gobierno.
Según la SHCP, el pago de pensiones durante el primer semestre representó aproximadamente 38% de todos los ingresos tributarios obtenidos por la Federación en ese periodo. Esto significa que una parte importante de lo recaudado mediante impuestos como ISR, IVA e IEPS se destinó a cubrir obligaciones pensionarias antes de financiar otras áreas prioritarias del gasto público.
Casi la mitad del presupuesto anual ya fue utilizada
El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) advirtió que, al cierre de junio, ya se había ejercido 49% del presupuesto aprobado por el Congreso para pensiones durante todo 2026.
Aunque este nivel de avance es consistente con el calendario de pagos de la primera mitad del año, el organismo señala que el crecimiento sostenido del gasto pensionario continúa reduciendo el margen fiscal para destinar mayores recursos a rubros como infraestructura, educación, salud o seguridad pública.
¿Qué pensiones paga el Gobierno?
El gasto pensionario del Gobierno federal no se limita a un solo sistema.
Entre las principales obligaciones se encuentran las pensiones correspondientes a:
• Los trabajadores afiliados al IMSS bajo la Ley de 1973.
• Los jubilados del ISSSTE.
• Los sistemas de retiro de Petróleos Mexicanos (Pemex).
• La Comisión Federal de Electricidad (CFE).
• Universidades y otros organismos públicos con regímenes especiales.
A ello se suman los programas sociales de pensión universal, que han incrementado su cobertura durante los últimos años y representan una parte importante del gasto social del Gobierno federal.
Un desafío para las finanzas públicas
Especialistas en finanzas públicas coinciden en que el crecimiento del gasto en pensiones responde principalmente a factores demográficos y a compromisos legales que el Estado está obligado a cumplir.
La propia Secretaría de Hacienda ha señalado anteriormente que las pensiones contributivas corresponden a derechos adquiridos por los trabajadores y cuentan con distintas fuentes de financiamiento, como aportaciones a la seguridad social, reservas actuariales y mecanismos financieros específicos, por lo que no deben analizarse únicamente como un gasto corriente.
Sin embargo, organismos como el CIEP advierten que el aumento constante de este rubro representa uno de los principales retos para la sostenibilidad de las finanzas públicas, ya que cada año absorbe una mayor proporción del presupuesto disponible y limita la capacidad del Gobierno para ampliar la inversión en otros sectores estratégicos.
El reto de equilibrar obligaciones y desarrollo
El pago de pensiones seguirá siendo una prioridad ineludible para el Estado mexicano, tanto por su carácter constitucional como por los derechos laborales que protege. No obstante, el incremento sostenido de este gasto plantea un desafío de largo plazo: garantizar el retiro de millones de personas sin comprometer la capacidad del país para invertir en infraestructura, salud, educación y desarrollo económico.
Las cifras del primer semestre de 2026 muestran con claridad esa realidad: el sistema pensionario continúa creciendo y, con él, la necesidad de encontrar un equilibrio entre atender los compromisos del presente y preservar la estabilidad de las finanzas públicas en los próximos años.


