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Pemex difiere pagos millonarios a proveedores hasta 2033 en medio de presión financiera

Petróleos Mexicanos acordó reestructurar y aplazar una parte importante de su deuda con proveedores y contratistas hasta el año 2033, como parte de una estrategia para aliviar sus problemas de liquidez y mantener operativa a la empresa productiva del Estado.
De acuerdo con información incluida en la Cuenta Pública 2025 de la Secretaría de Hacienda, la petrolera extendió a ocho años el pago de adeudos generados durante 2025 mediante convenios modificatorios que contemplan pagos trimestrales de capital e intereses. Al cierre de marzo de 2026, el monto bajo este esquema ascendió a 250 mil 498 millones de pesos, equivalentes a cerca de dos terceras partes de la deuda total con proveedores.
La deuda global de Pemex con contratistas y proveedores alcanzó alrededor de 375 mil millones de pesos en el primer trimestre de 2026, una cifra que continúa generando preocupación entre empresas del sector energético, particularmente pequeñas y medianas compañías que dependen de los pagos de la petrolera.
Especialistas consideran que la medida refleja las dificultades financieras que enfrenta Pemex pese al respaldo del Gobierno federal. Analistas consultados por diversos medios señalan que la empresa mantiene problemas estructurales de liquidez, elevados costos operativos y una producción petrolera que no logra recuperarse plenamente.
Durante la administración de Víctor Rodríguez Padilla, la empresa destacó una reducción de la deuda financiera total, que pasó de casi 98 mil millones de dólares a cerca de 79 mil millones, apoyada principalmente por capitalizaciones y respaldo federal. Sin embargo, los pasivos con proveedores continúan siendo uno de los principales focos de presión para la compañía.
Además de los adeudos, Pemex enfrenta retos adicionales relacionados con accidentes operativos, robo de combustibles, menor producción y revisiones negativas de calificadoras internacionales. Hace unos días, Standard & Poor’s modificó de estable a negativa la perspectiva crediticia de la empresa debido al deterioro económico y a sus altos niveles de endeudamiento.
La reestructuración de pagos también ha provocado inquietud entre contratistas, ya que algunos proveedores han recurrido a mecanismos financieros alternos para recuperar parte de sus cuentas por cobrar, mientras otros advierten riesgos de quiebra por la falta de liquidez derivada de los retrasos en pagos.