Un aumento que se siente directamente en el bolsillo
La cebolla, uno de los ingredientes que difícilmente falta en la cocina mexicana, llegó a agosto con un fuerte incremento de precio. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el precio promedio nacional de esta hortaliza aumentó 32.7% durante agosto frente a julio, convirtiéndose en el producto con mayor incidencia individual sobre la inflación mensual.
El incremento de la cebolla aportó 0.075 puntos porcentuales al comportamiento mensual del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). En contraste, la inflación general aumentó 0.20% durante agosto, mientras que la inflación anual se ubicó en 3.26%, según los datos publicados por el Inegi.
Un aumento que se siente directamente en el bolsillo
Aunque un incremento de poco más de 30% puede parecer solamente una cifra estadística, para quienes hacen el gasto semanal en el supermercado o en el mercado representa una diferencia que se acumula junto con el resto de los alimentos.
El precio, además, no es uniforme en todo el país. En Chihuahua, por ejemplo, la información proporcionada en el reporte señala que la cebolla registró un incremento anual de 61.3%.
En algunos establecimientos también pueden encontrarse diferencias importantes. Como referencia, los precios reportados para septiembre colocan el kilogramo de cebolla blanca alrededor de 45 pesos en Walmart y 49.90 pesos en Alsuper, aunque el costo puede variar dependiendo de la ciudad, tienda, calidad y presentación.
La inflación de agosto fue moderada, pero algunos alimentos se encarecieron
El dato de la cebolla contrasta con el comportamiento general de los precios. El Inegi reportó que el INPC aumentó 0.20% en agosto, pero dentro de la canasta de productos existen movimientos muy diferentes: algunos suben con fuerza mientras otros bajan.
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) ha señalado que algunos productos hortofrutícolas presentaron reducciones de precio, entre ellos el aguacate y la lechuga. La consultora mantiene un seguimiento periódico de los precios desde el productor hasta los mercados mayoristas y establecimientos comerciales.
¿Hay suficiente cebolla en México?
Aquí aparece otro dato importante. Un precio elevado no necesariamente significa que exista desabasto nacional.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) ha señalado que existe disponibilidad de cebolla, junto con otros productos básicos como chile y jitomate. La dependencia ha identificado a estados como Chihuahua, Zacatecas y Baja California entre los principales proveedores de cebolla para el mercado nacional.
Además, la información de GCMA muestra que el comportamiento de los precios hortícolas puede cambiar rápidamente conforme se modifican las condiciones de cosecha, oferta, demanda y comercialización.
Es decir, el precio que paga el consumidor no depende únicamente de cuánto se produce, sino también de dónde se cosecha, los costos de transporte y comercialización, la disponibilidad en los mercados y el comportamiento de la demanda.
También hay productos que bajaron
La presión sobre el bolsillo no fue uniforme durante agosto.
De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el seguimiento de precios de productos de la canasta básica mostró movimientos a la baja en algunos alimentos. En su reporte del 3 de septiembre, la dependencia informó que el precio promedio de referencia registrado para la cebolla fue de 38.24 pesos por kilogramo, mientras que el chile se ubicó en 53.80 pesos. Profeco recomienda comparar precios porque existen diferencias importantes entre establecimientos y localidades.
La diferencia entre el promedio utilizado para seguimiento y el precio observado en una tienda específica es importante: no existe un precio único nacional al consumidor.
¿Qué significa para las familias?
Para una familia, el impacto puede parecer pequeño cuando se compra solamente un kilogramo, pero la situación cambia cuando se suman otros alimentos, servicios y productos que también presentan variaciones.
La cebolla, además, tiene una característica particular: aparece en una enorme cantidad de preparaciones cotidianas. Desde una salsa o unos tacos hasta guisos, caldos y alimentos preparados, es uno de esos ingredientes cuyo encarecimiento puede terminar trasladándose parcialmente a otros productos.
Por eso, aunque el aumento de 32.7% corresponde específicamente a la comparación mensual del precio de la cebolla, y no significa que todos los alimentos hayan subido en esa proporción, sí muestra cómo determinados productos agroalimentarios pueden ejercer presión sobre la inflación en periodos relativamente cortos.
Por ahora, el mercado cuenta con oferta y las autoridades sostienen que el abasto está garantizado. La pregunta para los consumidores será cuánto tiempo permanecerá elevado el precio antes de que una mayor disponibilidad o cambios en las condiciones de comercialización comiencen a reflejarse nuevamente en el bolsillo.


