El encarecimiento de la atención médica privada presiona los presupuestos familiares y las prestaciones laborales. La inflación médica, los mayores costos hospitalarios y el aumento de los siniestros complican el acceso a una cobertura privada.
Contar con un seguro de gastos médicos mayores se ha vuelto cada vez más difícil para miles de familias en México. El incremento de las primas anuales está obligando a algunas personas a cancelar sus pólizas y a varias empresas a reconsiderar una prestación que durante años utilizaron para atraer y conservar trabajadores.
De acuerdo con información publicada por Expansión el 15 de septiembre y retomada en un reportaje del mismo medio el 1 de octubre de 2026, alrededor de un millón de personas cancelaron sus seguros de gastos médicos mayores durante el último año. El encarecimiento de las pólizas figura entre los principales motivos, junto con las dificultades para absorber los aumentos durante las renovaciones.
La inflación médica encarece las pólizas
Uno de los factores centrales es el aumento sostenido de los costos de la atención privada. Según Érick Ocampo, presidente del Comité de Gobierno y Sector Público de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (AMASFAC), la inflación médica se ha mantenido entre 14% y 15% durante los últimos cinco años, de acuerdo con declaraciones recogidas por Expansión.
Este incremento incluye gastos hospitalarios, honorarios médicos, medicamentos, estudios clínicos y tratamientos especializados. Cuando esos servicios se encarecen, las aseguradoras deben desembolsar más dinero para cubrir los siniestros, una presión que termina reflejándose en el precio de las renovaciones.
La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) también ha advertido sobre esta tendencia. En mayo de 2026, su directora general, Norma Alicia Rosas, señaló que la inflación médica privada podría ubicarse entre 12% y 14% durante el año, aproximadamente tres veces por encima de la inflación general estimada en ese momento.
Las empresas también recortan prestaciones
El encarecimiento no afecta solamente a quienes contratan una póliza por su cuenta. También alcanza a los trabajadores que reciben un seguro médico como prestación laboral.
Según Érick Ocampo, alrededor de 70% de los seguros de gastos médicos en México corresponde a contrataciones realizadas por empleadores, mientras que el 30% restante proviene de pólizas individuales o de personas que trabajan por cuenta propia. La distribución citada por el representante de AMASFAC muestra la importancia que tienen las empresas en el acceso a esta cobertura.
El especialista explicó que algunas compañías han dejado de renovar los seguros que ofrecían a sus empleados como beneficio adicional o como mecanismo para retener personal.
Cuando una empresa elimina esta prestación, el trabajador puede quedar ante dos alternativas: contratar una póliza individual, que quizá resulte más costosa, o depender de los servicios de salud a los que tenga acceso por otras vías.
Subir el deducible puede reducir el precio, pero aumenta el riesgo
Para quienes todavía intentan conservar su seguro, los agentes buscan opciones que permitan reducir el costo de la prima.
Ocampo explicó a Expansión que entre las alternativas están aumentar el deducible, elevar el coaseguro o cambiar a otra aseguradora. El deducible es la cantidad que debe pagar el asegurado antes de que opere la cobertura en los términos establecidos por la póliza; el coaseguro es la parte de ciertos gastos cubiertos que queda a cargo del usuario.
Estas modificaciones pueden hacer más accesible la renovación, pero también implican que el asegurado tendrá que aportar más dinero de su bolsillo cuando necesite atención médica.
Por eso, una prima más baja no siempre representa el mejor ahorro. Antes de aceptar un cambio, es importante comparar la suma asegurada, los deducibles, el coaseguro, los límites de cobertura, las exclusiones y las condiciones de renovación.
Las aseguradoras también enfrentan mayores desembolsos
Las cifras del sector muestran que la presión no proviene únicamente del precio de las pólizas. El costo de atender los padecimientos cubiertos también ha aumentado.
En un comunicado publicado el 26 de marzo de 2026, la AMIS informó que las aseguradoras pagaron 145 mil 343 millones de pesos por siniestros de accidentes y enfermedades durante 2025, un incremento de 19% respecto de 2024. La asociación estimó que durante el año se registraron 1.4 millones de siniestros en el ramo de gastos médicos.
La AMIS agregó que la proporción de las primas destinada a cubrir siniestros pasó de 72% en 2024 a 77% en 2025. Esto quiere decir que, de cada 100 pesos captados por primas en esa operación, 77 se destinaron a pagar siniestros.
Entre los padecimientos que representaron mayores desembolsos estuvieron los cánceres y tumores, con más de 24 mil 400 millones de pesos, seguidos por enfermedades del sistema osteomuscular y accidentes.
Cancelar pólizas no significa necesariamente que haya menos asegurados
Aunque la cifra de cancelaciones refleja un problema de accesibilidad, es importante distinguir entre las personas que dieron de baja una póliza y el número total de asegurados.
La AMIS reportó que, al cierre de 2025, la cantidad de personas con seguro de gastos médicos había aumentado 4.4%, al pasar de 13.9 millones a más de 14.5 millones.
Ambos datos pueden coexistir: puede haber cancelaciones de pólizas y, al mismo tiempo, nuevas contrataciones o crecimiento de los seguros colectivos empresariales. Por ello, la cifra de un millón de cancelaciones no debe interpretarse automáticamente como una reducción neta de un millón de personas aseguradas.
¿Qué opciones tienen los usuarios?
Ante los incrementos, conviene revisar la póliza antes de decidir cancelarla. La comparación entre aseguradoras debe considerar no solo el precio, sino también las condiciones de cobertura y las reglas aplicables a cada persona.
En febrero de 2026, la AMIS planteó ante la Cámara de Diputados la necesidad de mejorar la transparencia de las pólizas, facilitar la comparación de precios y coberturas y desarrollar productos adecuados para adultos mayores, uno de los grupos más afectados por el encarecimiento.
Entre las alternativas que pueden analizarse están revisar el deducible y el coaseguro, comparar otras pólizas y confirmar por escrito qué condiciones cambiarían. Sin embargo, cualquier modificación debe evaluarse con cuidado, porque cambiar de aseguradora o cancelar una cobertura puede tener consecuencias según la edad, los antecedentes médicos y las condiciones contractuales.
El reto: mantener la protección sin volverla inaccesible
El aumento de las primas pone sobre la mesa un desafío para las familias, las empresas, las aseguradoras y las autoridades: cómo sostener una cobertura privada que permita afrontar gastos médicos elevados sin que su costo quede fuera del alcance de cada vez más personas.
La información disponible muestra presiones en ambos lados: los hogares enfrentan renovaciones más caras y las aseguradoras pagan más por los tratamientos. Al mismo tiempo, las empresas reconsideran prestaciones y los adultos mayores enfrentan dificultades particulares para mantener sus pólizas.
La discusión, por tanto, no se limita a cuánto sube un seguro. También abarca cómo hacer más transparentes las condiciones, mejorar la comparación entre productos y contener los costos de la atención médica privada.


