Petróleos Mexicanos (Pemex) volvió a reportar números rojos en la primera mitad de 2026. Aunque la empresa productiva del Estado logró mejorar su desempeño operativo y reducir parte de su deuda financiera, el resultado final fue una pérdida neta acumulada de 28 mil millones de pesos entre enero y junio, un contraste importante frente a la utilidad obtenida en el mismo periodo del año pasado. La información se desprende de los estados financieros correspondientes al segundo trimestre de 2026, así como de análisis realizados por especialistas en finanzas públicas.
De acuerdo con el reporte financiero de la petrolera, durante el primer semestre de 2025 Pemex había obtenido una utilidad neta de 16 mil millones de pesos, mientras que este año el balance cambió a pérdidas. La diferencia refleja un entorno más complejo para la empresa, marcado por la volatilidad de los mercados energéticos, menores ingresos financieros y el impacto de factores contables y cambiarios.
La operación mejoró, pero no fue suficiente
A pesar del resultado negativo, los indicadores operativos muestran una mejoría.
El resultado de operación pasó de 52 mil millones de pesos en el primer semestre de 2025 a 125 mil millones de pesos en el mismo periodo de 2026, impulsado por una mayor eficiencia operativa, menores costos en algunos segmentos del negocio y un fortalecimiento del Sistema Nacional de Refinación. Sin embargo, esa mejora no logró compensar otros factores financieros que terminaron afectando la utilidad neta.
Especialistas explican que el resultado operativo refleja el desempeño del negocio principal de la empresa, mientras que la utilidad o pérdida neta incorpora otros elementos como el costo de la deuda, las fluctuaciones del tipo de cambio, impuestos, depreciaciones y otros efectos financieros.
Las utilidades también disminuyeron
Otro indicador que mostró un retroceso fue la utilidad antes de diversos cargos financieros.
Las ganancias reportadas por Pemex descendieron de 119 mil millones de pesos durante el primer semestre de 2025 a 40 mil millones de pesos en el mismo periodo de 2026, una disminución superior al 60%, de acuerdo con el análisis difundido por el Centro de Investigación en Política Pública.
Esto significa que, aunque la empresa logró mejorar su operación diaria, el entorno financiero terminó reduciendo significativamente el beneficio obtenido por sus actividades.
¿Qué provocó las pérdidas?
En su informe financiero, Pemex atribuye el resultado principalmente a una combinación de factores.
Entre ellos destacan los efectos de la volatilidad cambiaria, mayores costos asociados a instrumentos financieros, menores ingresos extraordinarios respecto al año anterior y ajustes contables. Al mismo tiempo, la empresa señala que continuó implementando medidas para fortalecer su liquidez, reducir costos y mejorar la administración de su deuda.
Durante el segundo trimestre también influyó un entorno internacional marcado por variaciones en el precio del petróleo y cambios en los mercados energéticos, factores que modificaron los ingresos de la petrolera.
La deuda sigue siendo uno de los principales retos
A pesar de las pérdidas, uno de los aspectos positivos para la empresa fue la reducción de su deuda financiera.
Al cierre de junio de 2026, Pemex reportó una deuda cercana a 77 mil 500 millones de dólares, aproximadamente 9% menor que un año antes, su nivel más bajo en más de una década. Sin embargo, la empresa continúa enfrentando importantes compromisos financieros y mantiene una elevada deuda con proveedores, situación que ha generado retrasos en pagos y limita su capacidad de inversión.
La petrolera informó además que continúa con un programa de reestructuración de pasivos y refinanciamiento para mejorar su perfil financiero en los próximos años.
Producción aún por debajo de la meta
En materia operativa, Pemex mantiene el desafío de incrementar la producción de hidrocarburos.
Durante el segundo trimestre, la producción conjunta de petróleo y condensados se ubicó alrededor de 1.66 millones de barriles diarios, cifra que permanece por debajo de la meta gubernamental de 1.8 millones de barriles diarios. Aunque la empresa reporta estabilidad en la producción y avances en nuevos proyectos, los resultados todavía no alcanzan los niveles esperados por la administración federal.
Un equilibrio complicado
Los resultados del primer semestre muestran una realidad dual para Pemex. Por un lado, la empresa presenta avances en eficiencia operativa, reducción de deuda y fortalecimiento del sistema de refinación. Por otro, continúa enfrentando pérdidas netas derivadas del peso de sus compromisos financieros, la volatilidad de los mercados y los retos estructurales que arrastra desde hace varios años.
Para los analistas, el principal desafío será convertir esa mejoría operativa en utilidades sostenibles. Lograrlo dependerá no solo de la evolución del precio internacional del petróleo, sino también de la capacidad de Pemex para mantener el control de sus costos, elevar su producción y continuar reduciendo su carga financiera sin comprometer la inversión necesaria para asegurar su viabilidad a largo plazo.


