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Cuando comer sano se convierte en un riesgo: la ortorexia, el trastorno silencioso detrás de la obsesión por la alimentación saludable

La búsqueda de una dieta perfecta puede derivar en ansiedad, aislamiento social e incluso desnutrición, advierten especialistas
En una época en la que las redes sociales están inundadas de consejos sobre alimentación, dietas “limpias” y estilos de vida saludables, especialistas en salud mental y nutrición alertan sobre un fenómeno cada vez más frecuente: la ortorexia, un patrón de conducta alimentaria caracterizado por una obsesión extrema por consumir únicamente alimentos considerados saludables o “puros”.
Aunque la ortorexia no cuenta actualmente con criterios diagnósticos oficiales dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), organizaciones especializadas como la National Eating Disorders Association (NEDA) la reconocen como una conducta alimentaria desordenada que puede tener consecuencias físicas, emocionales y sociales significativas.
A diferencia de trastornos como la anorexia nerviosa, donde la preocupación principal suele centrarse en la cantidad de alimentos o el peso corporal, la ortorexia se enfoca en la calidad de los alimentos. Las personas afectadas desarrollan reglas cada vez más estrictas sobre qué pueden o no comer, eliminando grupos completos de alimentos por considerarlos poco saludables.
Señales de alerta
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la revisión compulsiva de etiquetas nutricionales, la preocupación excesiva por los ingredientes de los alimentos, la eliminación progresiva de grupos alimenticios completos y la necesidad de consumir únicamente productos considerados “limpios” o “naturales”.
La NEDA también señala que quienes padecen ortorexia pueden experimentar altos niveles de ansiedad cuando no tienen acceso a sus alimentos “seguros”, dedicar varias horas al día a planificar comidas y seguir de manera obsesiva contenido relacionado con nutrición y bienestar en redes sociales. Además, suelen desarrollar sentimientos de culpa o fracaso cuando rompen sus propias reglas alimentarias.
El impacto en la vida cotidiana
Más allá de la alimentación, la ortorexia puede afectar las relaciones personales y la participación social. Compartir una comida con familiares o amigos puede convertirse en una fuente de estrés, especialmente cuando la persona no controla la preparación de los alimentos.
Expertos advierten que esta rigidez puede derivar en aislamiento social, ya que muchas personas evitan reuniones, restaurantes o celebraciones por temor a consumir alimentos que no cumplan con sus estándares. En casos severos, la exclusión de grupos alimentarios esenciales puede provocar deficiencias nutricionales y desnutrición.
Redes sociales y desinformación
Diversos especialistas han señalado que la creciente popularidad de tendencias relacionadas con el “clean eating” o alimentación limpia ha contribuido a normalizar comportamientos restrictivos. La exposición constante a contenido que demoniza ciertos alimentos o promueve dietas extremas puede reforzar creencias erróneas sobre nutrición y salud.
La situación es especialmente preocupante entre adolescentes y jóvenes adultos, quienes suelen estar más expuestos a mensajes sobre imagen corporal y estilos de vida idealizados difundidos por influencers y creadores de contenido.
La recuperación es posible
Especialistas coinciden en que la recuperación requiere un enfoque multidisciplinario que incluya atención psicológica y asesoramiento nutricional profesional. Los dietistas-nutricionistas desempeñan un papel fundamental para ayudar a las personas a identificar mitos sobre la alimentación, reconstruir una relación saludable con la comida y recuperar la flexibilidad alimentaria.
La Academy of Nutrition and Dietetics destaca que los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades complejas que requieren atención especializada y que una recuperación completa es posible con el acompañamiento adecuado.
Los expertos recomiendan buscar ayuda profesional cuando la preocupación por comer sano comienza a generar ansiedad, deteriora las relaciones sociales o limita significativamente la calidad de vida. Mantener hábitos saludables es positivo, pero cuando la alimentación deja de ser una fuente de bienestar y se convierte en una obsesión, puede ser momento de pedir apoyo.
Fuentes consultadas:
• National Eating Disorders Association (NEDA).
• Academy of Nutrition and Dietetics.
• Medical News Today.
• Healthline.