México comienza a vestirse de colores, aromas y recuerdos para recibir una de sus celebraciones más emblemáticas: el Día de Muertos, una tradición que ha cruzado fronteras y que hoy despierta admiración en América, Europa, Asia, África y otras partes del mundo.
Pero detrás de esta festividad hay mucho más que flores, calaveras y veladoras. Hay historia, identidad, trabajo artesanal y, sobre todo, una manera muy mexicana de recordar a quienes se han adelantado en el camino.
En distintos rincones del país, los artesanos trabajan intensamente en la elaboración de catrinas, calaveritas y figuras tradicionales, mientras que en estados como Michoacán, Guerrero, Hidalgo, San Luis Potosí y el Estado de México, así como en la Ciudad de México y muchas otras regiones, las comunidades se preparan para mantener vivas sus costumbres.
En los mercados y las calles comienza también el movimiento de las familias mexicanas, que adquieren coronas, ramos de flores, veladoras y todos aquellos elementos que formarán parte de sus ofrendas. Mientras tanto, los productores del campo cosechan el tradicional cempasúchil, cuya tonalidad naranja y cuyo aroma inconfundible anuncian la llegada de estas fechas.
En los hogares, plazas públicas, comercios e iglesias se preparan los altares de muertos, adornados con fotografías, flores, papel picado, veladoras y alimentos que evocan los gustos y la memoria de los seres queridos. El pan de muerto, los tamales, los dulces tradicionales y otros platillos regionales también ocupan un lugar especial, porque cada estado y cada comunidad aporta sus propios sabores y formas de celebrar.
El 1 y el 2 de noviembre son fechas centrales de esta tradición: el Día de Todos los Santos y la conmemoración de los Fieles Difuntos, respectivamente, aunque las celebraciones pueden extenderse durante varios días, de acuerdo con las costumbres de cada lugar.
El Día de Muertos es, en esencia, una expresión profunda de la cultura mexicana: una tradición que une generaciones, fortalece los lazos familiares y transforma el recuerdo en una celebración llena de simbolismo, color y sentimiento.
Su reconocimiento internacional, reflejado también en su inscripción en 2008 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, confirma que esta herencia mexicana tiene un lugar especial en el patrimonio cultural del mundo.
México se prepara para recibir a sus muertos, pero también para mostrarle al mundo que la memoria, el amor y las tradiciones siguen vivos.
Desde México, para el mundo, esto es parte de nuestra identidad. Esto es 6 Grados. El Mundo en Seis Grados.
Nota proporcionada por 6Grados Conexión Turística Global


