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¿Tu bebé es sensible a algún alimento? Así puedes identificar las señales y actuar a tiempo

Durante los primeros meses de vida, la alimentación desempeña un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo de los bebés. Sin embargo, conforme comienzan a probar alimentos sólidos, muchos padres se preguntan si alguna reacción es normal o si podría tratarse de una sensibilidad o una alergia alimentaria.
La dietista-nutricionista Sarah Klemm, RDN, CD, LDN, explica en un artículo publicado por la Academy of Nutrition and Dietetics que es importante distinguir entre una sensibilidad alimentaria y una alergia, ya que ambas producen síntomas diferentes y requieren un manejo distinto.
Los especialistas advierten que eliminar alimentos sin una razón médica puede afectar el desarrollo del bebé al limitar la ingesta de nutrientes esenciales.
Sensibilidad y alergia no significan lo mismo
Aunque con frecuencia se utilizan como sinónimos, una sensibilidad alimentaria y una alergia son condiciones distintas.
Una alergia alimentaria ocurre cuando el sistema inmunológico identifica erróneamente un alimento como una amenaza y desencadena una respuesta inmediata que puede ir desde urticaria e inflamación hasta una reacción grave conocida como anafilaxia, considerada una emergencia médica.
En cambio, las sensibilidades o intolerancias alimentarias generalmente no involucran al sistema inmunológico. Sus síntomas suelen aparecer horas después de consumir el alimento y pueden incluir molestias digestivas, gases, diarrea, vómitos, irritabilidad o dolor abdominal.
Mientras las alergias pueden diagnosticarse mediante pruebas específicas solicitadas por un alergólogo, las sensibilidades suelen identificarse a partir de la observación clínica y del historial alimentario del niño.
¿Cuáles son las señales de alerta?
Los especialistas recomiendan observar cuidadosamente cualquier cambio que aparezca después de introducir un alimento nuevo.
Entre los síntomas que ameritan atención se encuentran:
• Erupciones o sarpullido.
• Ronchas o urticaria.
• Diarrea persistente.
• Vómitos repetidos.
• Inflamación de labios, lengua o rostro.
• Tos intensa o dificultad para respirar.
• Irritabilidad constante después de comer.
• Sangre en las evacuaciones.
Ante cualquier dificultad para respirar, inflamación importante o pérdida del estado de alerta, se debe buscar atención médica de inmediato, ya que podría tratarse de una reacción alérgica grave.
La introducción de alimentos debe hacerse poco a poco
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Cuando esta no es posible, la alternativa es utilizar una fórmula infantil adecuada indicada por el pediatra.
A partir de los cuatro a seis meses, dependiendo del desarrollo del bebé y de la recomendación médica, pueden comenzar a ofrecerse alimentos complementarios.
Los expertos aconsejan introducir un solo alimento nuevo cada dos o tres días, lo que facilita identificar cuál podría estar provocando alguna reacción.
Los primeros alimentos suelen incluir:
• Cereales infantiles fortificados con hierro.
• Purés de verduras.
• Frutas naturales.
• Carnes.
• Legumbres.
Los alimentos alergénicos ya no deben retrasarse
Durante muchos años se recomendó esperar hasta después del primer año para ofrecer alimentos como huevo, pescado o cacahuate.
Sin embargo, investigaciones recientes respaldadas por la Academia Americana de Pediatría (AAP) indican que retrasar su introducción no disminuye el riesgo de desarrollar alergias e incluso podría aumentarlo en algunos niños.
Actualmente se recomienda introducir alimentos potencialmente alergénicos, como:
• Huevo.
• Pescado.
• Trigo.
• Productos derivados del cacahuate preparados de forma segura.
• Soya.
Siempre deben ofrecerse en presentaciones apropiadas para evitar el riesgo de asfixia y bajo la supervisión de los padres.
Por el contrario, la leche de vaca como bebida principal no debe ofrecerse antes de los 12 meses de edad, ya que no cubre adecuadamente las necesidades nutricionales del lactante.
Llevar un registro puede facilitar el diagnóstico
Una de las herramientas más útiles para el pediatra consiste en llevar un diario de alimentación.
Los especialistas recomiendan anotar:
• Qué alimento consumió el bebé.
• La cantidad ingerida.
• La hora de consumo.
• Los síntomas observados.
• El tiempo transcurrido entre la comida y la reacción.
Esta información puede ser de gran ayuda para identificar patrones y decidir si es necesario realizar estudios adicionales.
No elimine alimentos sin orientación médica
Aunque muchos padres optan por retirar inmediatamente un alimento al sospechar una reacción, los especialistas señalan que hacerlo sin una evaluación profesional puede provocar deficiencias nutricionales importantes.
El pediatra, un alergólogo y un dietista-nutricionista son los profesionales indicados para determinar si realmente existe una alergia, una sensibilidad o si los síntomas obedecen a otra causa.
En caso de confirmarse una alergia alimentaria, el equipo médico elaborará un plan nutricional que garantice que el bebé continúe recibiendo todos los nutrientes necesarios para un crecimiento saludable.
La alimentación durante el primer año de vida representa una etapa decisiva para el desarrollo físico e inmunológico de los niños. Introducir los alimentos de manera gradual, observar posibles reacciones y consultar siempre con profesionales de la salud permite ofrecer una dieta variada, segura y equilibrada.
Autora del artículo original:
Sarah Klemm, RDN, CD, LDN, dietista-nutricionista registrada y colaboradora de la Academy of Nutrition and Dietetics.
Revisión científica del artículo original:
Personal de la Academy of Nutrition and Dietetics y dietistas-nutricionistas registrados (RDN).
Fuentes consultadas:
• Academy of Nutrition and Dietetics. Does Your Baby Have a Food Sensitivity? Publicado el 26 de febrero de 2020 y actualizado el 18 de junio de 2024. Autora: Sarah Klemm, RDN, CD, LDN.
• Organización Mundial de la Salud (OMS). Recomendaciones sobre lactancia materna exclusiva y alimentación complementaria.
• American Academy of Pediatrics (AAP). Guías sobre introducción de alimentos potencialmente alergénicos y prevención de alergias alimentarias.
• Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Recomendaciones para la alimentación segura de los lactantes.
• Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID). Lineamientos para la prevención y diagnóstico de alergias alimentarias en la infancia.