Una propuesta internacional para cambiar el nombre del Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) ha abierto un intenso debate en la comunidad médica y entre organizaciones de pacientes. Especialistas plantean que la enfermedad pase a llamarse Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), con el objetivo de reflejar mejor su complejidad hormonal y metabólica.
La iniciativa fue presentada por un grupo internacional de investigadores y especialistas en endocrinología y salud reproductiva en la revista médica The Lancet. Los autores sostienen que el término “ovario poliquístico” resulta impreciso y limitado, ya que la enfermedad no se reduce únicamente a la presencia de quistes ováricos ni a problemas ginecológicos.
Actualmente, el SOP afecta aproximadamente entre el 8 y el 13 por ciento de las mujeres en edad reproductiva a nivel mundial, lo que equivale a cerca de 170 millones de personas. Además de alteraciones menstruales e infertilidad, el trastorno está asociado con resistencia a la insulina, obesidad, diabetes tipo 2, hígado graso, ansiedad, depresión y mayor riesgo cardiovascular.
Especialistas explican que los llamados “quistes” observados en estudios de ultrasonido son en realidad folículos inmaduros que no completaron el proceso normal de ovulación. Por ello, consideran que el nombre histórico ha contribuido durante décadas a una visión incompleta de la enfermedad.
Los impulsores del nuevo término señalan que la denominación SOMP podría favorecer un enfoque multidisciplinario en el tratamiento de las pacientes, integrando a endocrinólogos, ginecólogos, nutriólogos, psiquiatras y dermatólogos desde el diagnóstico inicial. También esperan que el reconocimiento explícito de los componentes metabólicos ayude a incrementar la inversión científica y el desarrollo de nuevas terapias.
Sin embargo, la propuesta también ha generado resistencia. Organizaciones de pacientes como PCOS Challenge consideran que el nuevo nombre es demasiado técnico y podría dificultar la comunicación entre médicos y pacientes. Algunos colectivos cuestionan además que el proceso de cambio no incluyera una participación más amplia de mujeres diagnosticadas con la enfermedad.
Expertos consultados por medios especializados coinciden en que, aunque el posible cambio de nombre no modificaría de inmediato los criterios diagnósticos actuales, sí podría transformar la manera en que el padecimiento es entendido dentro del sistema de salud. Hoy en día, el diagnóstico del SOP continúa basándose en tres criterios principales: alteraciones ovulatorias, exceso de andrógenos y presencia de folículos ováricos visibles mediante ultrasonido.
La discusión sobre el cambio de nomenclatura refleja además un debate más amplio sobre cómo se estudian y atienden las enfermedades femeninas, especialmente aquellas que históricamente han sido subdiagnosticadas o minimizadas dentro de la medicina.


