El Gobierno recaudó menos de lo que esperaba
Entre enero y agosto de 2026, los recursos obtenidos por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) sumaron 1 billón 996 mil 817 millones de pesos, una cantidad 5.6% menor en términos reales a la registrada durante el mismo periodo de 2025. De acuerdo con el Informe de Finanzas Públicas y la Deuda Pública de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), se trata del mayor retroceso para un periodo enero-agosto desde 2009.
La diferencia frente a lo programado también pesa
La recaudación acumulada hasta agosto quedó aproximadamente 124 mil 400 millones de pesos por debajo de lo que Hacienda había programado. Es decir, el Gobierno esperaba recibir más recursos por esta vía y tuvo que enfrentar una entrada de dinero menor a la prevista.
¿Por qué está cayendo el ISR?
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco Base, atribuyó el descenso a una combinación de factores: menores márgenes de las empresas, mayores costos laborales, estancamiento económico y una reducción en el número de empresas formales. Sus declaraciones fueron recogidas por Agencia Reforma.
El ISR pierde terreno frente al IVA
Según los datos citados por Agencia Reforma, el ISR pasó de representar 55.1% de la recaudación tributaria en 2025 a 51.8% en 2026. En sentido contrario, el IVA aumentó su participación de 27.8% a 30.8%. Esto no significa que el IVA haya sustituido al ISR como principal impuesto, sino que su peso relativo aumentó mientras el del ISR disminuyó.
El dato llega en un momento delicado para el presupuesto
La caída del ISR ocurre mientras el Gobierno busca mantener una trayectoria de consolidación fiscal. Hacienda contempla para 2026 un déficit de los Requerimientos Financieros del Sector Público equivalente a 4.1% del PIB y para 2027 plantea reducirlo a 3.9% del PIB.
Siller advierte sobre el déficit y la inversión
Gabriela Siller considera que existe el riesgo de que el déficit termine por encima de la meta de 4.1% del PIB si el Gobierno vuelve a reducir la inversión física. La advertencia debe entenderse como un escenario planteado por la analista, no como una predicción inevitable. De acuerdo con Agencia Reforma, Siller señaló que la inversión física acumulaba hasta agosto una caída de 32.4% respecto de 2024 y consideró que un déficit mayor elevaría la posibilidad de una reducción en la calificación de la deuda soberana y, eventualmente, de una pérdida del grado de inversión.
México todavía conserva el grado de inversión
Es importante poner freno a cualquier interpretación demasiado alarmista: México no ha perdido el grado de inversión. En mayo de 2026, S&P Global Ratings ratificó la calificación soberana de México en BBB, aunque con perspectiva negativa. Fitch Ratings mantuvo la calificación en BBB- con perspectiva estable en abril. Moody’s redujo en mayo la calificación de México de Baa2 a Baa3, pero mantuvo al país dentro del grado de inversión y cambió la perspectiva de negativa a estable.
El bajo crecimiento también pesa
La discusión sobre los ingresos públicos no puede separarse del desempeño de la economía. El Fondo Monetario Internacional proyectó un crecimiento de 1.5% para México en 2026 y de 1.8% para 2027, en un contexto de crecimiento moderado e incertidumbre externa. Cuando una economía crece lentamente, puede haber menor generación de empleos y utilidades mientras las necesidades de gasto permanecen.
¿Qué significa esto para el ciudadano?
Aunque la palabra ISR suele sonar a un asunto exclusivo de contadores, empresas y Hacienda, su comportamiento termina teniendo efectos más amplios. Los impuestos financian servicios públicos, infraestructura, programas sociales, seguridad, salud y educación. Si los ingresos públicos resultan menores a lo previsto, el Gobierno tiene que decidir cómo compensar esa diferencia: gastar menos, endeudarse más, modificar prioridades presupuestarias o buscar mayores ingresos.
El verdadero reto está en no depender de recortes
El dato de agosto deja una señal incómoda para las finanzas públicas mexicanas. El ISR sigue siendo una fuente fundamental de recursos, pero este año está recaudando menos de lo esperado. Hacienda mantiene como objetivo reducir gradualmente el déficit y estabilizar las finanzas públicas, mientras organismos y analistas han advertido que el bajo crecimiento, las presiones de gasto y el costo de la deuda dejan poco espacio para maniobrar.
Una advertencia, no una crisis consumada
Por ahora, México conserva el grado de inversión. Sin embargo, la evolución de los ingresos, el déficit, la deuda y el crecimiento será observada con atención durante los próximos meses. El problema de fondo no es solamente que el SAT haya recaudado menos ISR, sino cómo hará el Gobierno para sostener sus compromisos de gasto si la economía no genera los ingresos que esperaba.


