Su filosofía, resumida en la frase “Hagamos País”, ha convertido su cocina en un homenaje permanente a quienes cultivan, cosechan y preservan los productos, ingredientes y sabores que distinguen a México en el mundo.
Su cocinas es descubrir que detrás de cada tortilla recién hecha existe un agricultor; detrás de cada salsa hay generaciones de conocimiento; y detrás de cada platillo está el compromiso de proteger el patrimonio culinario de un país.
La grandeza de un destino puede descubrirse a través de una mesa puesta. México se manifiesta en su gastronomía como una de las expresiones culturales más poderosas de su identidad, y pocas cocineras han entendido esa responsabilidad con tanta profundidad como la chef Lula Martín del Campo, quien ha dedicado más de tres décadas a demostrar que cada ingrediente mexicano guarda una historia, un paisaje y el trabajo de cientos de productores que mantienen vivo el campo nacional.
Su filosofía, resumida en la frase “Hagamos País”, ha convertido su cocina en un homenaje permanente a quienes cultivan, cosechan y preservan los sabores que distinguen a México en el mundo.
Su trayectoria ha sido una constante defensa de los ingredientes endémicos, el comercio justo y la cocina de temporada. Más que crear platillos, Lula construye puentes entre el productor y el comensal, convencida de que el verdadero lujo gastronómico comienza en el origen.
Maíz nativo, frijoles criollos, chiles mexicanos, cacao, quelites, nopales y una extensa diversidad de productos regionales son protagonistas de una propuesta culinaria que respeta la temporalidad y enaltece la biodiversidad del país.
Esa visión puede disfrutarse en los diferentes proyectos que encabeza. Marea, donde el mar mexicano dialoga con el maíz y la sustentabilidad; La Barra de al Lado, con una propuesta más casual que mantiene intacta la calidad de los ingredientes; y otros conceptos gastronómicos que reflejan una misma filosofía: hacer de la cocina mexicana una experiencia contemporánea sin perder sus raíces.
Hoy, esa historia suma un nuevo capítulo con la apertura de Cascabel, en Park Plaza Santa Fe, un restaurante que sintetiza la esencia de su pensamiento culinario. El nombre hace referencia al chile cascabel, ingrediente emblemático para la chef y símbolo de una cocina que encuentra en la sencillez su mayor fortaleza, la cual llega a las mezcalitas.
El equipo de Conexción Turística, agradecido con extremo placer, y disfrutó del nuevo espacio con una de las mejores recepciones, la mesa puesta y los sabores al momento.
Se abrió el paladar con un sopecito de quelites, seguido de una sopa de maíz ancestral de tres colores y como platillo estelar el Chile en Nogada relleno de carne de res y cerdo, que puede ser solicitado capeado y sin capear, presentando un equilibrio delicado entre los jugos de carne y el sabor del nogal, sin predominar lo dulce, simplemente delicioso.
En el mismo lugar, prevalece la unión de un grupo de amigas de la juventud Paty, Cucu y Lula, que deciden asociarse y posicionar a la nueva zona tipo Corner dentro de Cascabel. Denominada gourmeteria mexicana, “Amarillo Maiz”, es donde se ponen a la venta pública los granos naturales, como el maíz, el frijol y los frutos emblemáticos como el chile, miel y queso.
Ingredientes que fungen elementales dentro de la cocina mexica y que ahora todas las personas pueden adquirir con la garantía de ser completamente naturales y proceder de los campos productores mexicano.
Cascabel ofrece desde desayunos mexicanos elaborados al momento sobre maíz recién preparado hasta platillos que recuperan recetas familiares, quelites, flor de calabaza, huitlacoche, moles artesanales y frijoles nativos. Cada propuesta invita a recorrer el país sin abandonar la mesa. La experiencia se complementa con un contemporáneo diseño de terraza y una cocina abierta, donde la tradición dialoga con la ciudad.
Visitar los restaurantes de Lula Martín del Campo es emprender un viaje por la geografía gastronómica de México. Es descubrir que detrás de cada tortilla recién hecha existe un agricultor; detrás de cada salsa hay generaciones de conocimiento; y que detrás de cada platillo permanece el compromiso de proteger el patrimonio culinario de un país.
Porque viajar también significa conocer el origen de los sabores. Y en la cocina de Lula Martín del Campo, cada bocado recuerda que el ingrediente más valioso de México sigue siendo su gente.
Nota proporcionada por: Conexión Turística
Por Cairo Bermúdez


