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Leche de fórmula infantil: cómo elegirla y prepararla de forma segura para proteger la salud del bebé

La leche materna continúa siendo la mejor fuente de alimentación para los bebés durante los primeros meses de vida; sin embargo, existen situaciones en las que la lactancia no es posible o los padres optan por alimentar a sus hijos con leche de fórmula. En estos casos, los especialistas coinciden en que la fórmula infantil es una alternativa segura, siempre que se elija, prepare y almacene correctamente.
Así lo explica la nutrióloga Sherry Coleman Collins, MS, RDN, LD, FAND, en un artículo publicado por la Academy of Nutrition and Dietetics, donde destaca que la seguridad de la fórmula infantil depende tanto de los estrictos controles durante su fabricación como de las prácticas de higiene que siguen madres, padres y cuidadores en casa.
Un alimento altamente regulado
En Estados Unidos, la seguridad de las fórmulas infantiles está supervisada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), organismo que establece requisitos muy específicos sobre la composición nutricional de estos productos.
La regulación incluye cantidades mínimas y máximas de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales, además de estrictos controles microbiológicos para detectar bacterias potencialmente peligrosas como Salmonella y Cronobacter sakazakii, esta última relacionada con infecciones graves en recién nacidos y bebés prematuros.
Asimismo, la FDA exige que las plantas fabricantes cumplan con las Buenas Prácticas de Manufactura, lo que garantiza procesos de producción seguros y permite retirar productos del mercado en caso de detectarse algún riesgo para la salud.
Los especialistas advierten que, aunque las fórmulas importadas comercializadas oficialmente en Estados Unidos deben cumplir las mismas normas, aquellas adquiridas en sitios de internet o mediante vendedores no autorizados pueden representar un riesgo si no se conoce su procedencia, fecha de caducidad o condiciones de almacenamiento.
La higiene comienza antes de preparar el biberón
Uno de los aspectos más importantes para prevenir enfermedades es la correcta preparación de la fórmula.
Antes de manipular cualquier utensilio, los cuidadores deben lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos.
Los biberones, tetinas y demás accesorios deben esterilizarse antes del primer uso mediante agua hirviendo durante cinco minutos o utilizando un esterilizador especializado. Para los bebés menores de dos meses, prematuros o con sistemas inmunológicos debilitados, esta desinfección debe realizarse diariamente.
Después de cada alimentación, los biberones deben lavarse con agua caliente y detergente o colocarse en el lavavajillas antes de dejarlos secar completamente.
Preparación y conservación adecuadas
Los expertos recomiendan seguir exactamente las instrucciones indicadas por el fabricante para mezclar la fórmula con agua, ya que modificar las proporciones puede afectar el aporte nutricional o incluso poner en riesgo la salud del bebé.
Si existe alguna duda sobre la calidad del agua potable, se aconseja hervirla previamente y dejarla enfriar antes de preparar el alimento o utilizar agua embotellada apta para consumo infantil.
Una vez preparada, la fórmula puede conservarse en refrigeración durante un máximo de 24 horas. En cambio, el contenido que permanece en el biberón después de alimentar al bebé debe desecharse una hora después, ya que el contacto con la saliva favorece la proliferación de bacterias.
Los envases de fórmula en polvo deben almacenarse en un lugar fresco y seco y utilizarse, por lo general, dentro del primer mes después de abiertos, siguiendo siempre las recomendaciones del fabricante.
Nunca preparar fórmula casera
Los especialistas hacen un llamado a evitar las recetas caseras que suelen difundirse en redes sociales.
La fórmula infantil comercial contiene una combinación precisa de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales diseñada para cubrir las necesidades nutricionales durante el primer año de vida.
Preparaciones elaboradas con leche de vaca, bebidas vegetales u otros ingredientes caseros no ofrecen el equilibrio nutricional necesario y pueden ocasionar deficiencias, deshidratación o problemas digestivos.
Existen distintos tipos de fórmula
Actualmente existen diversas fórmulas adaptadas a las necesidades de cada bebé.
La más utilizada es la elaborada a base de leche de vaca modificada, aunque también existen opciones elaboradas con proteína de soya, leche de cabra y fórmulas especiales para bebés con alergias, intolerancias o problemas digestivos.
Algunas contienen ingredientes adicionales como:
• DHA (ácido docosahexaenoico): un ácido graso omega-3 relacionado con el desarrollo cerebral y visual.
• Probióticos: microorganismos que favorecen el equilibrio de la microbiota intestinal.
• Inositol: nutriente que participa en diversos procesos celulares y puede contribuir al desarrollo pulmonar en determinadas condiciones clínicas.
• Proteínas hidrolizadas: parcialmente descompuestas para facilitar la digestión en bebés con necesidades especiales.
La elección del tipo de fórmula siempre debe realizarse con la orientación del pediatra.
Los aceites vegetales no representan un riesgo
En los últimos años han circulado en redes sociales publicaciones que cuestionan ingredientes como los aceites vegetales o los sólidos de maíz presentes en algunas fórmulas infantiles.
Sin embargo, tanto la Academy of Nutrition and Dietetics como la FDA señalan que estos componentes son seguros y cumplen una función nutricional específica, ya que aportan grasas y carbohidratos de fácil digestión para los bebés que no reciben leche materna.
No existe evidencia científica sólida que demuestre que estos ingredientes sean perjudiciales cuando forman parte de fórmulas infantiles aprobadas por las autoridades sanitarias.
La recomendación sigue siendo consultar al pediatra
Los especialistas coinciden en que la leche de fórmula constituye una fuente completa y segura de nutrición para bebés menores de 12 meses cuando la lactancia materna no es posible.
Ante cualquier duda sobre la alimentación, cambios de fórmula, alergias o problemas digestivos, la recomendación es acudir con el pediatra y, de ser necesario, con un nutriólogo especializado en nutrición infantil para recibir una orientación personalizada.
Una correcta elección de la fórmula, junto con una preparación higiénica y un almacenamiento adecuado, son factores clave para garantizar el crecimiento y desarrollo saludable durante los primeros meses de vida.
Autora del artículo original:
Sherry Coleman Collins, MS, RDN, LD, FAND, nutrióloga especializada en alimentación pediátrica y colaboradora de la Academy of Nutrition and Dietetics.
Fuentes consultadas:
• Academy of Nutrition and Dietetics. Infant Formula Safety: What Parents Need to Know (8 de julio de 2025), por Sherry Coleman Collins, MS, RDN, LD, FAND.
• U.S. Food and Drug Administration (FDA). Regulación y requisitos de seguridad para fórmulas infantiles.
• American Academy of Pediatrics (AAP). Recomendaciones sobre alimentación del lactante y uso seguro de fórmulas infantiles.
• Organización Mundial de la Salud (OMS). Recomendaciones sobre lactancia materna exclusiva y alimentación complementaria.
• Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Guías para la preparación y almacenamiento seguro de la fórmula infantil.