El endeudamiento del sector público mexicano continúa aumentando a un ritmo superior al de la economía nacional. Datos oficiales muestran que, durante los primeros 18 meses de la actual administración federal, la deuda pública registró un crecimiento que casi triplica la expansión del Producto Interno Bruto (PIB).
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), considerado la medida más amplia de la deuda pública, pasó de 16.73 billones de pesos en octubre de 2024 a 18.80 billones de pesos al cierre del primer trimestre de 2026.
Esto representa un incremento de 2.07 billones de pesos, equivalente a un crecimiento de 12.4 por ciento en apenas año y medio.
En contraste, el Producto Interno Bruto en valores corrientes avanzó de 33.89 billones de pesos a 35.45 billones durante el mismo periodo, lo que significa un aumento de 4.6 por ciento o poco más de 1.55 billones de pesos.
La deuda crece más rápido que la economía
Los datos reflejan que el endeudamiento público está creciendo a una velocidad considerablemente mayor que la actividad económica del país, una tendencia que suele ser observada con atención por inversionistas, calificadoras y organismos financieros internacionales.
Cuando la deuda aumenta más rápido que el PIB, la capacidad relativa de la economía para generar recursos que permitan cubrir compromisos financieros puede verse presionada, especialmente en escenarios de menor crecimiento económico o mayores tasas de interés.
Sin embargo, especialistas señalan que el tamaño de la deuda por sí solo no determina la salud financiera de un país.
Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Grupo Monex, explicó que la relación deuda-PIB debe analizarse junto con otros indicadores fiscales.
“La razón deuda/PIB es un indicador importante, pero por sí sola no basta para determinar si la deuda de un país es sostenible. Lo que realmente importa es la capacidad que tiene el gobierno para financiarla y estabilizarla en el tiempo”, señaló la especialista.
¿Qué implica para las finanzas públicas?
Durante los últimos años, México ha mantenido una deuda pública moderada en comparación con otras economías desarrolladas. No obstante, el incremento reciente responde a mayores necesidades de financiamiento relacionadas con inversión pública, programas sociales, servicio de la deuda y apoyo a empresas estatales.
Además, el aumento en las tasas de interés registrado desde 2022 elevó el costo financiero de la deuda, obligando al gobierno a destinar más recursos al pago de intereses.
De acuerdo con estimaciones de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), la sostenibilidad fiscal dependerá en gran medida de que el crecimiento económico se mantenga, la recaudación tributaria continúe fortaleciéndose y el déficit presupuestario se reduzca gradualmente en los próximos años.
Perspectivas para 2026
Analistas consideran que uno de los principales retos para la política económica será equilibrar las necesidades de gasto público con la estabilidad de las finanzas nacionales.
Aunque la deuda mexicana permanece por debajo de los niveles observados en varias economías avanzadas, el comportamiento reciente muestra que el endeudamiento crece a una velocidad superior a la capacidad de expansión de la economía, un factor que seguirá siendo monitoreado por los mercados financieros y las agencias calificadoras.
La evolución de la actividad económica durante el resto de 2026 será clave para determinar si la relación deuda-PIB logra estabilizarse o continúa incrementándose en los próximos trimestres.
Fuentes informativas:
• Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) – Informes sobre Finanzas Públicas y Deuda Pública
• INEGI – Producto Interno Bruto Trimestral
• Grupo Monex – Análisis Económico y Financiero
• Fondo Monetario Internacional (FMI) – Fiscal Monitor
Dato clave: Entre octubre de 2024 y marzo de 2026, la deuda pública aumentó 12.4%, mientras que la economía mexicana creció 4.6%, lo que significa que el endeudamiento avanzó casi tres veces más rápido que el PIB.


