El costo del empleo formal en México se duplicó en los últimos diez años como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con un análisis reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En el estudio titulado “Costos del trabajo asalariado en América Latina y el Caribe: Una actualización de diez años”, el organismo detalla que el costo mínimo de la mano de obra en el país pasó de representar el 10.7% del PIB por trabajador en 2013 a 21.4% en 2023. Además, estimaciones preliminares apuntan a que para 2025 podría aumentar otros cuatro puntos porcentuales, acercándose a una cuarta parte del PIB por trabajador.
El informe atribuye este crecimiento principalmente a los incrementos sostenidos al salario mínimo registrados desde 2019 —varios de ellos de doble dígito— así como a cambios estructurales como la reforma al sistema de pensiones en 2020 y la ampliación del periodo vacacional aprobada en 2022.
Pese al alza significativa, México se mantiene como el segundo país con menor costo laboral mínimo en proporción al PIB dentro de la región. En 2023, el promedio en América Latina fue de 43.1% del PIB por trabajador, con una proyección de 45.6% para 2025, más del doble del nivel mexicano actual.
En cuanto a los costos no salariales —que incluyen aportaciones a seguridad social, prestaciones y otras obligaciones patronales—, el estudio señala que en México representan actualmente 46% adicional sobre el salario base. Esta cifra también se ubica por debajo del promedio regional, estimado en 51.6%.
El BID advierte que si bien los aumentos han fortalecido el poder adquisitivo de los trabajadores formales, también implican mayores retos para la generación de empleo y la competitividad, por lo que recomienda mantener un equilibrio entre protección laboral y sostenibilidad económica.

