El duelo de cementeras jugado en Puebla porque a la Máquina nadie le pudo rentar un estadio, porque nunca lo ha tenido, terminó con la victoria de capitalinos sobre norteños cortesía del banquillo de Tigres.
Dejaron afuera durante 45 minutos a la parte creativa y les costó caro porque su defensa central, como ya casi es un hábito cuando esa dupla se junta, la volvió a hacer.
Si bien es cierto Tigres generó oportunidades con su mejor jugador en este momento, Lainez, el portero Gudiño hizo lo propio para mantenerlos en cero en 3 ocasiones que se aproximaron a su marco.
Tigres con errores atrás y poca creatividad al frente se tragó dos y cuando quiso reaccionar pues ya no les alcanzó para terminar 2/1. Derrota cortesía del banquillo, de nadie más.
¡Ya pítale árbitro!
Por Alfredo González.

