El costo de los alimentos básicos siguió presionando el bolsillo de las familias mexicanas, especialmente en las zonas urbanas, donde el incremento anual superó el nivel de la inflación general. Productos como el jitomate, el chile y el huevo fueron los principales responsables del encarecimiento.
Aunque la inflación en México mostró una desaceleración durante junio de 2026, el precio de la canasta alimentaria continuó aumentando, particularmente en las ciudades, donde el incremento fue mayor al crecimiento del índice general de precios.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el valor de la canasta alimentaria —que representa el conjunto mínimo de alimentos necesarios para que una persona no se encuentre en pobreza extrema por ingresos— registró un incremento anual de 4.6 % en las zonas urbanas, mientras que en las comunidades rurales el aumento fue de 3.1 %.
Al cierre de junio, una persona que vive en una ciudad necesitó 4 mil 888 pesos mensuales para cubrir la canasta alimentaria, mientras que en el ámbito rural el costo fue de 2 mil 553 pesos.
La alimentación sigue absorbiendo una mayor parte del ingreso familiar
El informe también señala que, al considerar la canasta alimentaria y la no alimentaria —referencia utilizada para medir la línea de pobreza por ingresos—, el gasto mensual requerido alcanzó aproximadamente 5 mil 929 pesos por persona en las zonas urbanas, mientras que en el medio rural fue de 3 mil 503 pesos.
Estas cifras reflejan que, aunque la inflación general mostró una tendencia a la baja durante junio, el costo de los productos esenciales continúa ejerciendo presión sobre la economía de millones de hogares mexicanos.
Jitomate, chile y huevo impulsan el aumento
El CONEVAL identificó que los productos con mayor impacto en el incremento de la canasta alimentaria fueron:
• Jitomate.
• Chile.
• Huevo blanco y rojo.
En las zonas urbanas, el mayor incremento estuvo relacionado con el precio del jitomate y el chile, mientras que en las comunidades rurales el huevo tuvo una mayor incidencia en el aumento del costo de la alimentación.
Estos productos forman parte de la dieta cotidiana de la mayoría de las familias mexicanas, por lo que cualquier variación en su precio tiene un efecto directo sobre el gasto doméstico.
Inflación baja, pero los alimentos siguen caros
De acuerdo con el INEGI, la inflación general anual durante junio se ubicó alrededor del 3.4 %, una cifra menor a la registrada en meses anteriores y cercana al objetivo permanente del Banco de México.
Sin embargo, especialistas señalan que la desaceleración de la inflación no significa necesariamente que los precios bajen, sino que continúan aumentando a un ritmo menor. En el caso de los alimentos básicos, varios productos mantienen incrementos superiores al promedio nacional debido a factores como condiciones climáticas, costos de producción, transporte y estacionalidad de las cosechas.
Un indicador clave para medir la pobreza
El valor de la canasta alimentaria es uno de los principales indicadores utilizados por el CONEVAL para medir la pobreza extrema por ingresos en México. Cuando una persona no cuenta con recursos suficientes para adquirir esta canasta básica, se considera que enfrenta una situación de pobreza extrema, independientemente de otros factores sociales.
Por ello, el comportamiento de estos precios representa un indicador fundamental para evaluar el poder adquisitivo de las familias y el impacto del costo de vida, especialmente entre la población con menores ingresos.


