En apenas tres días, el precio internacional del petróleo registró un incremento superior al 10%, impulsado por el recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, un conflicto que vuelve a colocar al mercado energético mundial en un escenario de alta incertidumbre.
El repunte comenzó después de que Irán lanzara ataques contra embarcaciones que transitaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el transporte de petróleo. La respuesta de Estados Unidos no se hizo esperar y consistió en una nueva ofensiva militar sobre territorio iraní, lo que elevó de inmediato la percepción de riesgo entre inversionistas y operadores del mercado.
De acuerdo con información de Reuters, el petróleo Brent, referencia internacional, acumuló una recuperación superior al 10% respecto a su nivel más bajo reciente, ubicado alrededor de los 80.7 dólares por barril. Tan solo durante la jornada del miércoles, el precio del crudo avanzó cerca de 7%, uno de los mayores incrementos diarios registrados en las últimas semanas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció aún más el discurso al declarar que el alto al fuego con Irán había quedado sin efecto y advirtió sobre la posibilidad de realizar nuevas operaciones militares si continúan los ataques contra intereses estadounidenses. Paralelamente, Washington revocó la exención que permitía a Teherán exportar parte de su producción petrolera, una medida que podría reducir todavía más la oferta de crudo en el mercado internacional.
Por su parte, el gobierno iraní aseguró haber atacado instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Baréin y Kuwait como respuesta a lo que calificó como violaciones al acuerdo de cese al fuego, elevando el riesgo de que el conflicto se extienda a otros países del Golfo Pérsico.
El principal foco de preocupación sigue siendo el estrecho de Ormuz. Antes del estallido del conflicto, por ese corredor marítimo transitaba cerca del 20% del petróleo que se comercializa diariamente en el mundo. Cualquier interrupción, incluso parcial, representa un riesgo inmediato para el abastecimiento global y suele traducirse en aumentos en los precios internacionales de los combustibles.
Especialistas del sector energético señalan que, más allá de los daños materiales ocasionados por los ataques, el mercado incorpora una “prima de riesgo” cada vez que aumenta la posibilidad de interrupciones en las rutas de suministro. A ello se suma el incremento en los costos de transporte marítimo y de los seguros para los buques que cruzan la zona, factores que terminan presionando al alza el precio del barril.
La reacción del mercado resulta especialmente significativa porque, hasta hace apenas unas semanas, predominaba la expectativa de un exceso de oferta. La alianza OPEP+ había aprobado incrementos en sus cuotas de producción y varios países productores de Medio Oriente preparaban una mayor extracción para estabilizar los precios. Sin embargo, la nueva escalada militar modificó por completo ese panorama y volvió a colocar el riesgo geopolítico como el principal factor que mueve las cotizaciones internacionales del petróleo.
Aunque durante las primeras operaciones de este jueves los precios mostraron ligeros ajustes, analistas consideran que la volatilidad continuará mientras no exista certeza sobre la reapertura total y segura del estrecho de Ormuz. Para las economías importadoras de energía, entre ellas México, un petróleo más caro suele traducirse en mayores presiones sobre los costos de transporte, la inflación y los precios de los combustibles, por lo que los mercados permanecerán atentos a cualquier nuevo movimiento diplomático o militar en la región.


