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¿Detergente o jabón? Así debes usar el lavatrastes para obtener una mejor limpieza

En la mayoría de los hogares mexicanos existe la idea de que el jabón y el detergente para lavar los trastes son exactamente lo mismo. Sin embargo, aunque ambos cumplen la función de eliminar grasa y restos de comida, su composición química y su desempeño son diferentes, por lo que elegir el producto adecuado puede hacer la limpieza más eficiente y prolongar la vida útil de los utensilios de cocina.
De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), los detergentes para lavatrastes están formulados para remover grasa, residuos de alimentos y suciedad sin dañar la mayoría de los materiales utilizados en platos, vasos y cubiertos. Su eficacia depende de los agentes tensoactivos que contienen, sustancias capaces de separar la grasa del agua para facilitar su eliminación durante el enjuague.
El jabón tradicional, en cambio, tiene un origen distinto. La American Cleaning Institute (ACI), organismo que agrupa a fabricantes y especialistas en productos de limpieza, explica que el jabón se obtiene mediante un proceso llamado saponificación, en el que grasas o aceites reaccionan con una base alcalina. Aunque limpia de forma efectiva, su rendimiento disminuye cuando se utiliza con agua dura, es decir, aquella que contiene altas concentraciones de calcio y magnesio.
En esas condiciones, el jabón puede formar residuos y perder parte de su capacidad para producir espuma, lo que obliga a utilizar una mayor cantidad del producto para conseguir los mismos resultados.
Los detergentes, por el contrario, fueron desarrollados para mantener su poder de limpieza incluso cuando el agua contiene minerales. Gracias a su composición sintética, desintegran con mayor facilidad la grasa adherida a ollas, sartenes y recipientes utilizados para cocinar alimentos con aceites o mantecas.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) señala que los detergentes modernos incorporan ingredientes diseñados para maximizar la limpieza utilizando menores cantidades de agua y producto, siempre que se empleen conforme a las instrucciones del fabricante.
Entonces, ¿cuál conviene usar?
Especialistas en limpieza doméstica coinciden en que no existe un producto “mejor” en todos los casos. El jabón puede ser una buena alternativa para utensilios con suciedad ligera o para quienes buscan formulaciones con ingredientes de origen natural. En cambio, el detergente ofrece mejores resultados cuando se trata de eliminar grasa acumulada, residuos difíciles o restos de alimentos cocinados a altas temperaturas.
Otro aspecto importante es la cantidad utilizada. Tanto Profeco como la American Cleaning Institute advierten que usar más detergente del necesario no mejora la limpieza; por el contrario, puede dejar residuos sobre los utensilios y obligar a consumir más agua durante el enjuague.
Los expertos también recomiendan retirar previamente los restos de comida antes de lavar los trastes, utilizar agua tibia siempre que sea posible y cambiar con frecuencia la esponja o fibra de limpieza para evitar la proliferación de bacterias.
Más allá de elegir entre jabón o detergente, la clave está en emplear cada producto de acuerdo con el tipo de suciedad y seguir una técnica adecuada de lavado. Con ello no solo se obtienen mejores resultados, sino que también se reduce el desperdicio de agua, se aprovechan mejor los productos de limpieza y se mantiene una cocina más higiénica para toda la familia.