La ofensiva militar encabezada por Estados Unidos contra Irán escaló de manera significativa en las últimas horas, al confirmarse que ya se han superado los 2 mil objetivos impactados como parte de la operación conjunta denominada “Furia Épica”.
De acuerdo con el comandante del Comando Central estadounidense, Brad Cooper, la intervención —que inició la madrugada del sábado— se mantiene activa y en expansión. El mando militar detalló que en menos de 100 horas se han utilizado más de 2 mil municiones de precisión para atacar instalaciones estratégicas, sistemas de defensa aérea, depósitos de armas y centros logísticos.
El despliegue incluye más de 50 mil efectivos, alrededor de 200 aeronaves de combate, bombarderos de largo alcance y dos grupos de portaaviones posicionados en la región. Washington no descartó el envío de refuerzos adicionales si la situación lo requiere.
Según el reporte oficial, los ataques han logrado “degradar significativamente” las capacidades antiaéreas iraníes, así como destruir centenares de misiles balísticos, lanzadores móviles y drones de ataque.
En paralelo, Israel confirmó bombardeos contra posiciones vinculadas a Hezbolá en territorio libanés, ampliando el radio del conflicto. Por su parte, autoridades iraníes denunciaron agresiones coordinadas y advirtieron que responderán a lo que calificaron como una violación directa de su soberanía.
En un giro que eleva la tensión diplomática, reportes militares señalaron que Irán habría intentado dirigir drones hacia sedes diplomáticas estadounidenses en países del Golfo Pérsico, lo que encendió alertas de seguridad en la región.
Analistas internacionales advierten que la magnitud del despliegue y la rapidez de los ataques podrían configurar uno de los episodios de mayor confrontación directa entre Washington y Teherán en décadas, con potenciales repercusiones en los mercados energéticos y en la estabilidad geopolítica global.

