Costumbre, hábito, filosofía, se le puede llamar como sea pero ya la afición rayada está acostumbrada a que le cambien al técnico porque no levanta al barco albiazul. Torrent tenía las horas contadas y luego del espantoso juego en casa ante Cruz Azul, era obvio que se salida estaba anunciada, aunque Torrent se espero a que le dijeran y así poder cobrar la recisión del contrato.
Torrent se va con más ganados que perdidos, eso es un hecho, pero sin hacer que su equipo jugara nunca como tal, solo las individualidades lo sacaron adelante y cuando ese factor no aparecía por flojera del habilidoso o porque tu rival también cuenta, pues adiós tres puntos.
O Torrent no le entendió nunca a Rayados o sus jugadores jamás le entendieron o quisieron hacerlo. Algo pasó que la química no se dio o la confianza se perdió. Llegó el hartazgo y con ello la inmovilidad en el terreno de juego. Y ya cuando tus jugadores no se mueven en la cancha (como lo vimos en los dos partidos pasados) pues entonces ya se acabó todo y ya estás con pie y medio afuera porque los que tienen que ejecutar ya no lo harán y así pasó.
Ahora la papa caliente la toma Nico Sánchez de forma interina, que su primer trabajo será ganarse a sus nuevos jugadores y ubicarlos donde realmente pueden hacer bien la chamba. Así llegó Torrente, agarrando una papa caliente previo a un mundial de clubes y la papa le terminó quemando las manos pero eso sí, con un buen billete de por medio así como para sentir menos el quemadón de manos que se dio.
¡Ya pítale árbitro!
Por Alfredo González.

