El auge del hospedaje temporal a través de plataformas digitales como Airbnb ha encendido el debate sobre la necesidad de un marco regulatorio más claro en México, ante el rápido crecimiento de esta modalidad y sus posibles impactos en seguridad, competencia y vivienda.
Más de 900 mil unidades en operación
De acuerdo con el estudio “Rentas Vacacionales en México: Un Terreno Competitivo Disparejo”, elaborado por el Sustainable Tourism Advanced Research Center de la Universidad Anáhuac Cancún, en el país existen alrededor de 927 mil 500 propiedades registradas como hospedaje temporal. Esta cifra representaría cerca del 43.5% de los cuartos disponibles en la hotelería formal acumulada durante más de un siglo.
El análisis también señala que durante 2025 las plataformas de alojamiento generaron ventas superiores a los 5 mil millones de dólares en México, además de identificar más de 21 mil propietarios que operan dos o más unidades bajo este esquema.
Riesgos y retos del modelo
El director del centro de investigación, Francisco Madrid, advirtió que uno de los principales desafíos es la falta de certeza sobre las condiciones de seguridad y mantenimiento de los inmuebles, así como la ausencia de controles uniformes sobre el registro de huéspedes.
Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras, Jorge Paoli Díaz, consideró que estas unidades deberían ser reguladas como prestadores de servicios turísticos, de forma similar a los hoteles, para garantizar estándares mínimos y obligaciones fiscales y operativas.
Debate internacional y efectos locales
La discusión no es exclusiva de México. Diversas ciudades del mundo han endurecido reglas sobre alquileres de corta estancia para frenar efectos como el encarecimiento de la vivienda, conflictos vecinales o cambios en el uso de suelo. En el país, algunos destinos turísticos ya han comenzado a aplicar impuestos o registros obligatorios a estas plataformas.
Especialistas coinciden en que el reto será equilibrar los beneficios económicos del turismo y la economía digital con la protección de los residentes, la seguridad de los visitantes y la competencia equitativa con el sector hotelero tradicional.

