La bancada de Morena en la Cámara de Diputados decidió aplazar la presentación de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con el objetivo de construir un acuerdo previo con sus aliados legislativos, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México.
Aunque inicialmente se contemplaba presentar la iniciativa esta semana, las diferencias internas obligaron a abrir una nueva ronda de negociaciones. El lunes se realizó un encuentro en Palacio Nacional entre dirigentes partidistas y coordinadores parlamentarios, pero no se logró consenso en puntos clave, particularmente en la propuesta de reducir en 25 por ciento el gasto ordinario destinado a los partidos políticos.
Las principales reservas del PT y del PVEM giran en torno a la posible disminución o eliminación de espacios de representación proporcional —las llamadas plurinominales— y al recorte del financiamiento público, temas que consideran sensibles para la pluralidad política.
En San Lázaro, Morena cuenta con 257 diputados, lo que le otorga mayoría simple, pero no los votos suficientes para alcanzar la mayoría calificada que requiere una reforma constitucional. Por ello, necesita el respaldo de sus aliados o eventualmente de otras fuerzas políticas para que la modificación prospere.
La reforma electoral propuesta por el Ejecutivo contempla ajustes al financiamiento de partidos, cambios en el esquema de representación y medidas orientadas a disminuir el costo del sistema electoral. Sin embargo, las negociaciones internas serán determinantes para definir el alcance final del proyecto.
Se prevé que este miércoles por la tarde se celebre una nueva reunión entre las fuerzas aliadas para intentar destrabar los puntos de desacuerdo y avanzar en la construcción de una propuesta común.

