México registró en el último año un nuevo máximo histórico en la importación de gas natural proveniente de Estados Unidos, lo que refleja el crecimiento de la demanda energética y la creciente dependencia del país de este combustible para su sistema eléctrico.
De acuerdo con datos de la Energy Information Administration (EIA), durante 2025 México importó en promedio 6 mil 638 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, el volumen más alto registrado hasta ahora en el comercio energético entre ambos países.
Tercer año consecutivo al alza
Las cifras indican que 2025 fue el tercer año consecutivo en que aumentaron las importaciones de gas estadounidense, aunque el ritmo de crecimiento se moderó. Mientras que en 2024 el incremento anual fue de alrededor del 4.5%, en 2025 el aumento fue cercano al 3.4%.
Especialistas señalan que esta tendencia se relaciona con la expansión del consumo de gas en México, especialmente en la generación de electricidad, donde este combustible se ha convertido en la principal fuente energética.
Demanda eléctrica impulsa el consumo
Según el informe de la EIA, las importaciones alcanzaron su punto más alto en mayo de 2025, cuando se registraron aproximadamente 7.5 mil millones de pies cúbicos diarios.
Este aumento estuvo asociado a olas de calor que elevaron el uso de sistemas de aire acondicionado y ventilación, lo que incrementó la demanda de electricidad.
En México, gran parte de la energía eléctrica es producida en plantas de ciclo combinado que utilizan gas natural, operadas principalmente por la Comisión Federal de Electricidad.
Alta dependencia energética
Actualmente, el consumo total de gas natural en el país ronda los 8.6 mil millones de pies cúbicos diarios, lo que significa que alrededor del 76% del suministro proviene de importaciones desde Estados Unidos.
Esta situación se explica por la cercanía geográfica y la extensa red de gasoductos que conecta ambos países, además de la alta producción estadounidense derivada del auge del gas shale.
Debate sobre seguridad energética
Analistas del sector energético advierten que esta dependencia plantea retos para la seguridad energética de México, ya que cualquier interrupción en el suministro o cambios en el mercado estadounidense podrían impactar el abastecimiento nacional.
Por ello, especialistas han planteado la necesidad de fortalecer la producción interna, ampliar el almacenamiento estratégico de gas y diversificar las fuentes de suministro, con el fin de reducir riesgos y garantizar la estabilidad del sistema energético mexicano.

