Las principales bolsas de Asia registraron fuertes pérdidas al inicio de la semana luego de que los precios internacionales del petróleo superaran los 100 dólares por barril, impulsados por el aumento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
El impacto fue especialmente visible en Japón y Corea del Sur. El índice Nikkei 225 de Japón llegó a caer alrededor de 5.8%, mientras que el Kospi de Corea del Sur retrocedió cerca de 6.7% durante la jornada, reflejando el nerviosismo de los inversionistas ante el encarecimiento de la energía.
La caída se produjo después de que los precios del crudo se dispararan por el conflicto en Medio Oriente. El petróleo Brent, referencia internacional, alcanzó picos cercanos a 119.5 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) también superó momentáneamente los 119 dólares, niveles no vistos desde los primeros meses de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022.
Reacción en otros mercados de Asia
El nerviosismo se extendió al resto de la región, aunque con pérdidas menos pronunciadas.
• El índice Hang Seng de Hong Kong registró descensos cercanos al 1.6%–3%.
• El índice compuesto de Shanghai Composite cayó alrededor de 0.7%–2%.
• El mercado bursátil de Taiwán también registró retrocesos importantes en línea con la tendencia regional.
Petróleo y temores económicos
El repunte del petróleo se atribuye a la escalada del conflicto en Medio Oriente y a los riesgos de interrupción en el suministro global. Analistas advierten que el mercado teme afectaciones en el Estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde pasa aproximadamente 20% del petróleo comercializado en el mundo.
La posibilidad de restricciones al flujo de crudo por esta vía elevó la incertidumbre sobre el suministro energético, lo que provocó ventas masivas en los mercados bursátiles, especialmente en economías asiáticas que dependen en gran medida de las importaciones de energía.
Riesgo de inflación y desaceleración
Especialistas señalan que un petróleo sostenido por encima de los 100 dólares por barril podría impulsar la inflación global, encarecer el transporte y afectar la producción industrial. Esto incrementa el temor de que las economías enfrenten un escenario de menor crecimiento combinado con precios más altos.
Mientras continúe la tensión geopolítica y la volatilidad en el mercado energético, los analistas prevén semanas de alta incertidumbre en los mercados financieros internacionales.

